Se trata, pues, de un sustantivo con el que nombramos dos realidades distintas, que tiene connotaciones opuestas. Yo he sufrido la segunda, que me ha dado la oportunidad de seguir albergando esperanzas e ilusiones, pero me avergüenza, increpa y enerva la primera. Porque es impropia del ser humano y un atentado a la dignidad de la mujer.
Se trata, pues, de un sustantivo con el que nombramos dos realidades distintas, que tiene connotaciones opuestas. Yo he sufrido la segunda, que me ha dado la oportunidad de seguir albergando esperanzas e ilusiones, pero me avergüenza, increpa y enerva la primera. Porque es impropia del ser humano y un atentado a la dignidad de la mujer.