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Absolute Power: Un ladrón y su última oportunidad de redención.

Publicado el 17 julio 2014 por Fantomas
Absolute Power: Un ladrón y su última oportunidad de redención.“Absolute Power” (1997), es un thriller del director Clint Eastwood, el cual está protagonizado por el mismo Eastwood, Gene Hackman, Ed Harris y Laura Linney.

El Presidente de los Estados Unidos, Allen Richmond (Gene Hackman), está convencido que su cargo lo pone por sobre las leyes del hombre. Eso eventualmente lo lleva a involucrarse en el asesinato de una de sus amantes, el cual intentará ser ocultado por su Jefa de Estado Mayor, Gloria Russell (Judy Davis). Sin embargo, eso no resultará ser una tarea sencilla ya que el crimen fue presenciado por Luther Whitney (Clint Eastwood), un ladrón veterano que se encargará de poner en jaque al Servicio Secreto y al mismísimo Presidente.


Absolute Power: Un ladrón y su última oportunidad de redención.
Tras el éxito mundial que obtuvo la novela “Absolute Power”, del escritor David Baldacci, la productora Castle Rock Entertainment rápidamente procedió a comprar los derechos de la obra con la intención de llevarla a la pantalla grande. Tras pagarle a Baldacci 5 millones de dólares por los derechos de su libro, el guionista William Goldman fue contratado para escribir la adaptación. No pasaría mucho tiempo antes de que Clint Eastwood se involucrara como director y actor en el proyecto, no sin antes sugerirle a Goldman una serie de cambios en el guión. Según Eastwood, el único gran problema que tenía la novela de Baldacci era el hecho de que todos los personajes que él consideraba interesantes terminaban siendo asesinados. A raíz de esto no solo se excluyeron varios detalles del escrito original, sino que además se cambiaron ciertas características de personajes clave, se eliminó una controversial escena de violación, y se omitió al verdadero protagonista de la novela, un joven abogado llamado Jack Graham, para así posicionar al experimentado ladrón Luther Whitney como el gran protagonista de una historia marcada por la tensa relación entre un padre y una hija, y por las altas cuotas de corrupción existentes en la cúpula del gobierno más poderoso del mundo.

En “Absolute Power”, Luther Whitney es un ladrón que cierta noche ingresa ilegalmente a una imponente mansión de la ciudad de Washington, con la intención de asaltar un cuarto secreto que se encuentra ubicado en la recámara principal de la propiedad, el cual está repleto de joyas y dinero. En medio de su particular trabajo y de manera imprevista, él es interrumpido por un par de visitantes. Escondido detrás de un espejo de dos vías, Whitney ve a una pareja teniendo relaciones sexuales. De pronto, ambos se ponen algo violentos, el hombre comienza a golpear a la mujer, esta lo apuñala con un abrecartas a modo de defensa, y cuando ella está a punto de darle la estocada final, dos hombres irrumpen en la habitación y rápidamente le disparan. Aun cuando Whitney pensó en intervenir antes de que se desencadenara tan trágico desenlace, el miedo a ser descubierto lo paralizó por completo. Su temor aumenta cuando ve que los hombres con la ayuda de una mujer misteriosa, comienzan a limpiar la escena del crimen para así librar de toda culpa a quien generó toda esta cadena de acontecimientos. Una vez que todos abandonan el lugar, Luther escapa de la mansión llevando consigo información que puede ser letal tanto para él como para su hija Kate (Laura Linney), con la cual durante el transcurso de los años ha mantenido una relación más bien distante. Y es que la mujer asesinada era Christy Sullivan (Melora Hardin), la joven esposa del septuagenario Walter Sullivan (E. G. Marshall), un acaudalado e influyente hombre de negocios, mientras que el causante de su muerte no es otro más que el mismísimo Presidente de los Estados Unidos.


Absolute Power: Un ladrón y su última oportunidad de redención.

A diferencia de gran parte de los thrillers que exhiben temáticas similares, el éxito de “Absolute Power” no depende de la inclusión de vibrantes escenas de persecución o de vistosos tiroteos, sino que muy por el contrario, Eastwood y compañía optan por apoyarse en lo inteligente de los diálogos del film y en el trasfondo dramático de los personajes protagónicos. Por ejemplo, Seth Frank (Ed Harris), el policía a cargo de la investigación del homicidio, de inmediato se percata que existen una serie de incongruencias en la escena del crimen, lo que lo lleva a pensar que no se trata solo de un simple asesinato. Eventualmente en su investigación aparece el nombre de Whitney, uno de los pocos ladrones vivos que pudo haber ingresado a la mansión de Walter Sullivan sin ser detectado por su costoso sistema de seguridad. El primer encuentro entre ambos, el cual se produce al interior de un museo, resulta en extremo interesante. En medio de una lucha de ingenios, Whitney se da el tiempo de destruir cualquier tipo de hipótesis que lo conecte al crimen, realizando una serie de comentarios cuyo único objetivo es resaltar su avanzada edad, y su supuesta incapacidad de realizar cualquier tipo de esfuerzo físico. Por otro lado, existe otra escena en la cual durante un pequeño intercambio de palabras entre Seth Frank y Walter Sullivan, se revela parte de la personalidad y del trasfondo familiar del influyente millonario. En un arranque de sinceridad, entre otras cosas Sullivan le revela al detective que el espejo de dos vías fue instalado en su habitación a petición de su esposa, a lo que luego añade: “Ella pensó que me gustaría sentarme ahí. No fue así.” Sullivan resulta ser un personaje quebrantado, un hombre que se hizo a sí mismo, que ha pasado gran parte de su vida dando parte de su dinero a la caridad, que ayudó a Allen Richmond a convertirse en Presidente, y que ahora teme convertirse en la burla del resto del mundo a causa del peculiar comportamiento de su fallecida esposa.

En gran medida, “Absolute Power” intenta explorar a fondo la personalidad del protagonista y los pantanosos alcances de su moralidad. Por un lado, en la escena en la cual Whitney presencia el crimen, es posible ver en los ojos del protagonista el doloroso conflicto moral al cual se enfrenta en ese momento. ¿Debería intervenir a sabiendas de las consecuencias que dicha acción pudiese tener, o debería cuidar su libertad y permitir que una mujer sea abusada? Este obviamente no será el único conflicto moral al cual se verá enfrentado Whitney a lo largo de la historia. Una vez que comienza a ser perseguido tanto por la policía como por el Servicio Secreto, el protagonista una vez más tendrá que decidir entre su propio bienestar y hacer lo correcto, lo que no resultará ser una tarea sencilla considerando que hacer lo correcto significa poner en práctica un arriesgado plan que puede costarle la vida a él y a su hija. Con respecto a esto último, la exploración de la peculiar relación existente entre Luther y su hija Kate, resulta ser uno de los puntos altos del film. Tras años de supuesto abandono, Kate ha crecido para convertirse en una fiscal que demuestra un evidente resentimiento hacia su padre. Kate, la única niña de la escuela que solo podía ver a su padre durante los días de visita de la prisión, eventualmente descubre que su padre no ha sido del todo una figura ausente. En uno de los momentos más memorables del film, luego de ver una serie de fotografías, Kate se da cuenta que su padre ha estado por años observándola desde las sombras, acompañándola de manera invisible en sus momentos más importantes. Y es que como el mismo Luther le explicará más tarde, tener un padre ex-convicto no le hubiese ayudado mucho en su carrera.


Absolute Power: Un ladrón y su última oportunidad de redención.

Como siempre, Clint Eastwood demuestra su talento para construir personajes carismáticos e interesantes, aun cuando sus motivaciones y sus métodos puedan resultar moralmente cuestionables. Sin embargo, quien entrega la mejor interpretación del film es Ed Harris, quien hace un estupendo trabajo personificando a un confundido detective que no puede ocultar su admiración por Luther Whitney, ni tampoco su interés por Kate. Judy Davis por su parte, también realiza una interesante labor como la calculadora mano derecha del Presidente de los Estados Unidos, cuya inusual dedicación al trabajo parece estar ligada a la malsana atracción que siente por Allen Richmond. Lamentablemente, en esta ocasión el experimentado actor Gene Hackman no puede evitar caer en la sobreactuación, y lo que es peor, su personaje resulta ser demasiado inconsistente como para ser del todo verosímil o interesante. Algo similar sucede con los agentes del servicio secreto interpretados por Scott Glenn y Dennis Haysbert, los cuales resultan ser demasiado unidimensionales como para despertar el interés del espectador. En cuanto al aspecto técnico de la producción, resulta destacable el estupendo trabajo de fotografía de Jack N. Green, la atmosférica banda sonora del compositor Lennie Niehaus, y el bien ejecutado trabajo de edición de Joel Cox.

Aunque esta obra palidece en comparación al resto de las producciones que Eastwood había filmado con anterioridad, especialmente por algunas inconsistencias que presenta el guión y por el ritmo narrativo extremadamente pausado que exhibe el film por momentos, “Absolute Power” resulta ser una cinta mucho mejor de lo que la crítica especializada describió en su momento. Si bien “Absolute Power” es básicamente un thriller bastante estándar acerca de la corrupción política, lo que permite que esta producción resalte por sobre otras de similares características, es la inclusión de la complicada relación entre Luther Whitney y su hija. Al utilizar esta historia personal como un arco llamado a unir al resto de los elementos que conforman al film, Eastwood realiza algo bastante complicado: crea un thriller que no está condicionado por sus golpes de efecto. Luther Whitney resulta ser un personaje verdaderamente interesante y complejo, que no se limita a ser simplemente una figura de acción. Gracias a esto, lo que a él le sucede a lo largo del film logra despertar el interés del espectador, cosa que no siempre se puede decir de la inclusión de efectos especiales cuya única función es imprimirle un cierto grado de espectacularidad a historias carentes de peso dramático.


por Fantomas.

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