Tarifa: 153€ (SA)
En la zona alta de Barcelona a pocas manzanas de la Diagonal y de la plaza Francesc Maciá en un barrio lleno de viviendas bajas, tiendas, restaurantes y animación nocturna encontramos este edificio haciendo esquina tocando otros edificios de viviendas. Cuatro alturas con ventanas cuadradas de aluminio negro en una fachada de grandes bloques de granito en color crudo. En la planta baja, mármol negro brillante y grandes cristaleras al interior protegidas por leves visillos. En el centro, y bajo un pequeño tejadillo en el que con letras metálicas está el nombre del hotel se dispone una puerta de cristal automática que nos lleva, tras dos leves escalones a la recepción. Corta, pero abierta a lo largo a derecha e izquierda. Hacia la izquierda hay varias butacas y sofás para la lectura, tertulia y espera, un armario con una máquina de Nespresso a disposición de los clientes y varios libros en una librería. Justo de frente los dos ascensores, modernos y de puertas metálicas automáticas. Hacia la derecha, siguen las butacas y encontramos, además, el mostrador de recepción.Paredes recubiertas de cuidada madera, suelo de mármol negro tras atravesar una grisácea y amplia alfombra. A la derecha de los ascensores encontramos el el mostrador de recepción. En madera, con un elemento decorativo en dorado. Tras él todo sumamente limpio y ordenado. A su derecha hay una pequeña mesa en la que se ofrecen algunos dulces y agua con frutas de cortesía. Justo detrás, un armario de metal ofrece varios productos de conveniencia a la venta (desde sandwiches o bebidas hasta productos de higiene personal o limpieza). Sobre el mostrador, una pantalla de ordenador y un timbre para avisar a los empleados en caso de necesidad. Nos espera un joven recepcionista. Nos agradece la lealtad a la cadena, recoge nuestro DNI y una tarjeta de crédito y prepara rápidamente el check in. Nos ofrece la posibilidad de contratar el desayuno, cosa que rechazamos, y en un cartoncillo nos entrega dos tarjetas que hacen las veces de llave de la habitación. Un paso a la izquierda y tomamos el ascensor. Hay dos y cada uno es de un tamaño distinto. Suelo de moqueta algo desgastada, paredes en piel marrón rugosa, espejo en la pared del fondo, botonadura metálica y un cartel cubierto en metacrilato con información de otros establecimientos de la cadena. Escasa luz. Las puertas se abren con cierto ruido al pasillo de las habitaciones. Algo estrecho, iluminado indirectamente con luces retranqueadas. Suelo de moqueta oscura y paredes negras que contrastan con el blanco de las puertas fuertemente iluminadas. Placas de metal junto a estas indican en tono verdoso el número de las habitaciones. La nuestra queda justo enfrente del ascensor. Brillante pomo metálico con una zona de contacto para la tarjeta que abre la puerta.
El baño resulta igualmente justo de tamaño. La pared que le separa de la habitación es de cristal con un vinilo verdoso que deja pasar algo de luz al dormitorio. El suelo se mantiene en la misma madera que la habitación y las paredes, en gres color arena. Frente a la puerta, una encimera de cristal con un grifo monomando algo alejado del lavabo en si. Sobre él, una toalla de manos, un botecito de crema hidratante y una jabonera de porcelana blanca con una pastilla de jabón. Una barra metálica que corre por debajo de la encimera presenta una toalla de manos. Bajo la encimera, además de una papelera metálica encontramos una mesita de metal y con ruedas en la que se ofrece una enorme toalla de ducha (la otra cuelga de un toallero metálico entre el inodoro y la ducha), otra de manos y otra de lavabo. Además un amplio surtido de amenities envueltas en sobres de papel blanco con el logo de la cadena (gorro de baño, lustrazapatos, set dental, peine, discos desmaquillantes...). Encima de la encimera, un espejo cuadrado con dos tiras de luz.
A la derecha del lavabo encontramos el inodoro, de cisterna exenta, y a su lado una generosa cabina de ducha con puerta de cristal. Pared parte en baldosa blanca y parte en la misma porcelana color arena. Suelo blanco brillante. En el interior, amplio y generoso, encontramos el pie de ducha, y en la pared, anclados, tres botes de champú, gel y acondicionador de suave fragancia. Un grifo en forma de teléfono, con varias opciones de salida de agua, remata el conjunto. Temperatura perfecta. Caudal brutal y quizá le sobre un punto de presión ya que llega a hacer algo de daño en la piel.
Por la mañana en recepción la despedida es rápida. Preguntan por el minibar, y poco más.
Calidad/precio: 6Servicio: 7Ambiente: 8Habitación: 7Baño: 8Estado de conservación: 8.5Desayuno: Valoración general: 7.5