Este agosto en Palestina parece que solo hay muerte y desolación pero detrás también hay un pueblo que resiste, sé que lo dirías si estuvieras a este lado del espejo ahora mismo.
Qué rápido pasan cien años cuando se trata de alguien como tú que tiene la particularidad de estar hecho del mismo material que el tiempo, ese constructo tan discutible, y qué rápido ha pasado este verano, entre los discursos triunfalistas que llegan desde el Poder y la realidad de un país muerto, hueco por dentro, como un cadáver al que las hormigas han devorado toda la materia dejando solo la piel, como el último de los Buendía, cuyo feto: seria arrastrado por las hormigas en medio del patio, profecía que abre y cierra "Cien años de soledad", otra obra que junto a "Rayuela" reposará siempre en el anaquel de los imprescindibles para toda la eternidad, de tu amigo Gabo, otro ser hecho de la misma materia que el tiempo como tú y que nos dejó este año, aunque no fue en agosto sino en abril.
España está igual de muerta y de hueca que el feto de los Buendia y no por culpa del incesto sino por la corrupción, la ignorancia cerril y la intolerancia frente al progreso, que afectan por igual a los tres Poderes que vertebran la Constitución y que dura desde antes de la misma.
Adiós agosto, adiós, que te vaya bien, y vuelve el próximo años con un poco más de esperanza para la gente machacada que sufre este castigo, como si hubieran fornicado hermanas con hermanos procreando un feto maldito, pero los que hemos sido devorados por las hormigas somos la gente, y lo que arrastran las hormigas por la historia no es un feto sino «los nadie» que diría Eduardo Galeano.
Adiós agosto, adiós
Juana SantanaSeguir @juanasantana