¡No te pondrás al día en un momentito! Piensa que el trabajo que se ha ido generando en tu ausencia ¡no se ha creado de la noche a la mañana! Así que no vas a ser tu Superman o Superwoman para arreglarlo todo en una sola jornada. Aprende a decir “hasta aquí he llegado hoy” cuando acabe tu turno, sin agobiarte por lo que haya quedado encima de la mesa, mañana cuando llegues descansad@ te será más fácil continuar tus tareas. Además, debes respetar el tiempo de trabajo porque cuando este termina empieza el “turno” de familia y amigos…
Cuida el tiempo de vida familiar y social: si terminas tarde el trabajo dejarás menos tiempo para la
Continúa con tus actividades vacacionales: la vuelta de septiembre ¡no es el fin del mundo! Puedes seguir haciendo actividades que realizabas durante las vacaciones a pequeñas dosis: deportes, ir al cine, salir con los amigos,… Prueba cosas nuevas: Igual que cada año en Nochevieja cuando nos comemos las uvas nos marcamos nuevos propósitos, en “la rentrée” que dirían los franceses, o vuelta al trabajo, podemos también marcarnos nuevas metas, desafíos personales que nos motiven o incluso nuevas actividades como aprender idiomas, cursos de informática que te gusten o clases de cocina para aprender a hacer postres para toda tu familia.
Si pese a estos consejos sigues odiando septiembre, existen complementos vitamínicos o de jalea real que te pueden ayudar a encontrar la energía que necesitas para afrontar las tareas diarias (ya hablaré de estos complementos en otra ocasión). Pero si aun así sigues sin estar “en forma” lo más conveniente es visitar a tu médico de cabecera para que te ayude de la forma más adecuada a tu situación.
Y tú, ¿qué haces por mejorar tu regreso en septiembre?