De igual manera, una operación parecida se fraguó en Portugal, se intentó hacer saltar por los aires la CDU, acusándola (anda mira tú como aquí mafia, retrógrados, sois el pasado, pactásteis con el capital…) y se montaron el chiringuito del Bloco, chiringuito que tiene sus adeptos a este lado del Tajo, con exactamente las mismas palabras.
Estas operaciones no tienen nada de nuevo, si no fuera porque se repiten cada cierto tiempo, casuísticamente coincidiendo con periodos de crecimiento de la izquierda alternativa, en la que los mesías tienen gran predicamento en buenas gentes, gentes preparadas, pero con escaso arraigo en las capas más populares, las del día a día, las que no hablan de revolución cada tres minutos pero sí anhelan sin saber muy bien cómo un cambio.
Para montar una operación de este tipo, algunos no dudan en dar tal cambio que parecen una sombra de lo que fueron, otros practicar la táctica del entrismo, otros en dar saltos al vacío proponiendo la ruptura de la clase obrera con anhelos pequeño burgueses independentistas, otros en hacer chirriar los cimientos de lo construido municipalmente desde hace más de 20 años, y otras, las menos, aparecen como la gran operación tapada, entonces surgirá de las aguas como la Venus salvadora.
A algunos nos amenazan, nos pintarrajean nuestras casas, nos embuzonan, al más puro estilo NAZI, no importa, nuestro camino es de largo recorrido, las ideas están ahí y cuando esta morralla pequeño-burguesa deje nuestros campos ideológicos devastados no dudaremos en volver a trabajar por lo mismo, por lo de siempre, por la gente.
¿Y el PCE qué?. Pues el PCE viéndolas venir como de un tiempo a esta parte, ¿y su federación de Madrid?, no se había visto tal nivel de envilecimiento y de cara dura en una dirección regional desde hacía muchísimos años.
Así nos va.