Alemanes cachanchanes

Por Siempreenmedio @Siempreblog

Después de mucho marear la perdiz, en 2013 elegí un camino muy poco original. Como tantos otros españolitos, de antes y de ahora, hice la maleta y me vine a Alemania. Aterricé hace un par de semanas, coincidiendo con el 80 aniversario del nombramiento de Hitler como canciller, y aquí estaré hasta que la cuenta bancaria me lo permita.

Yo que venía alborozado por la oportunidad de vivir en la Europa verdadera, y resulta que vienen las noticias a aguarme el panorama. El nuevo aeropuerto de Berlín Brandenburgo, que tenía que haber empezado a funcionar en 2011, no abrirá con suerte hasta finales de 2013. Y un bloque de hormigón de 25 kilos se desprendió del techo de la estación de metro de Friedrichstrasse por un defecto de construcción. De sus 190.000 usuarios diarios no aplastó a ninguno de puro milagro.

¿Pero esto no era un edén de la ingeniería, donde ataban a los perros con loganizas? ¿Qué diríamos de nosotros mismos si nos pasaran cosas como estas?

Por lo pronto en estas dos semanas he tenido que enterrar algunos tópicos a toda prisa. Estos ojitos que se han de comer la tierra han visto a señoras respetables saltándose los semáforos en rojo, a adolescentes pegando chicles en los asientos del metro y a parejas besándose lujuriosamente sobre los andenes, con un arrojo pasional que ya quisieran los parisinos de Doisneau. Y digo yo que todos no pueden ser turcos.