Alístate en la Guardia Nacional gracias a ‘Man of Steel’

Publicado el 05 julio 2013 por Cinefagos

Recuerdo que hace unos años vi un documental titulado ‘Operation Hollywood’ y que describía la relación entre el ejército de los Estados Unidos y el cine bélico. No recuerdo muy bien cómo era ya que hasta hace media hora no he encontrado el título, pero me pareció interesante el análisis objetivo de lo que muchas veces veíamos y dábamos por sentado. Y es que el cine no es sólo entretenimiento, sino que muchas veces hay intereses políticos y económicos que son quienes dan forma a las películas que inundan nuestros cines. La prueba más cercana es el interés que los estadounidenses tienen en China hasta el punto de mutilar sus producciones para conseguir un porcentaje del hermético país oriental, y de lo que ya hablaremos más adelante. Ahora nos centraremos en ‘Man of Steel’, la publicitada nueva película de Superman que ha abierto todo tipo de debates.

Una de las cosas más criticadas de ha sido el excesivo metraje que se le ha dedicado a los militares, dejando al lado la lógica de que en una película donde seres con superpoderes casi destruyen un planeta entero, un tipo con traje de camuflaje pinta bastante poco. Su presencia es algo molesta para el espectador no estadounidense, cansado de las exhibiciones de fuerza y el tufillo patriótico que todas estas producciones rebosan. Pero es que el ejército siempre ha encontrado formas de meterse en la vida de los ciudadanos, ya que las fuerzas armadas son uno de los pilares básicos que hace mover la economía del país americano y necesitan constantemente nuevos reclutas, carnaza a la que arrojar a algún país sin nombre cuya ubicación en el planeta desconocían hasta antes de embarcar, dispuestos a derrocar a un gobierno dictatorial instaurado por su propio gobierno para convertirlo en una nueva parcela cultivable en la que plantar contratos con empresas de construcción y otros intereses.

 En esa idea, el cine y la televisión son mecanismos perfectos de propaganda, que transmiten las ideas no de los guionistas o las personas involucradas en la película, sino de una nación que apoya económicamente a las producciones que les interesan.

Pongamos por ejemplo el caso de Transformers, esta trilogía dirigida por Michael Bay es el mejor ejemplo de cine propagandístico reciente. Una película en la que los villanos son seres venidos del espacio exterior dispuestos a acabar con todo lo que conocemos, pero que se encontrarán con que un grupo de soldados liderados por el capitán Lennox (a quien interpreta Josh Duhamel) les pone las cosas difíciles. Por supuesto, el protagonista principal, Sam Witwicky, es un chico que tiene la mala suerte de encontrarse en medio y que se acabará convirtiendo en la última esperanza de la humanidad a la vez que intenta impresionar a la vagina andante de turno, Megan Fox.

El momento sangrante llega cuando Sam tiene que correr a través de una ciudad enzarzada en una batalla portando un objeto importante, poniendo en peligro su vida para salvar la humanidad, y el capitán Lennox le coge de la chaqueta para decirle: ¡Ahora eres un soldado, corre!

Barras y estrellas desfilan antes nuestros ojos mientras entendemos que esto no es más que un carísimo anuncio de reclutamiento que les enseña a los jóvenes que merece la pena luchar por tu país al mismo tiempo que formas parte del engranaje del sistema y que los robots alienígenas no son más que una metáfora de cualquier enemigo norcoreano, soviético, nazi o integrista islámico que pueda alzar cualquier tipo de ideología contraria a la tuya. Mientras las fuerzas armadas se benefician de la presencia de estos carísimos banners publicitarios (y en ocasiones como en Top Gun, montan stands de reclutamiento a la salida de los cines), Michael Bay y otros muchos se benefician de un acceso sin límites a todo tipo de armamento y tropas para poder dar algo de empaque a la filmación.

Así, Transformers se convierte en una sucesión de planos interconectados donde se hace un repaso a todo tipo de tanques y aviones, y donde los actores que recitan frases técnicas en la pantalla no son tales, sino auténticos marines que aportan credibilidad a la escena, aparte del ya mencionado mensaje propagandístico. Al igual que los niños que fueron a ver el Superman de Christopher Reeve y salieron pensando que podrían ponerse un traje y poder volar, el ejército piensa que por qué no se puede utilizar esta nueva versión para animarte a formar parte de “algo que es más grande que tú, que te pone a prueba, que te da un futuro” y demás mensajes prefabricados que en el siguiente vídeo se entremezclan con momentos del rodaje de ‘Man Of Steel’ y planos en el que Superman acaba con sus enemigos extranjeros.

Soldier of Steel

Alístate en la Guardia Nacional – Man of Steel

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