Apresamientos, huidas, luchas, tormentos, pero sin mucha imaginación en la puesta en escena. Y es que la dirección de Roy William Neill, que se hizo famoso con sus pelis con los insignes Sherlock Holmes y su fiel Watson, aquí es rutinaria, demasiado convencional. Pero bueno, se deja ver y nos retrotrae a los años dorados del viejo y ya finiquitado Hollywood. Buenos característicos, bonita fotografía a todo color. Funcional todo (y fácilmente olvidable también, sí).
Apresamientos, huidas, luchas, tormentos, pero sin mucha imaginación en la puesta en escena. Y es que la dirección de Roy William Neill, que se hizo famoso con sus pelis con los insignes Sherlock Holmes y su fiel Watson, aquí es rutinaria, demasiado convencional. Pero bueno, se deja ver y nos retrotrae a los años dorados del viejo y ya finiquitado Hollywood. Buenos característicos, bonita fotografía a todo color. Funcional todo (y fácilmente olvidable también, sí).