Almacenes de sueños

Publicado el 11 noviembre 2016 por Javier Jiménez @JavierJimenz

De siempre me he opuesto a celebrar los ‘días de…’ Esa pretensión de dar visibilidad a minorías o desfavorecidos una vez al año me deja el regusto amargo de que en lugar de sacarles del ostracismo les enterramos en él durante otros 364 días. Sin embargo, hoy sí quiero reconciliarme con esas fiestas como homenaje a unos establecimientos en los que desde niño he encontrado una enorme felicidad, las librerías.

Como cada once de noviembre, y ya van ocho, estos almacenes de sueños celebran su día con el único objetivo, que no es poco, de concienciarnos de que un libro siempre es una excelente adquisición y que el mejor lugar para hacerlo es una librería. Y dicho esto debo reconocer que desde hace un tiempo le soy infiel a este propósito pero como a todo al que se pilla en una deslealtad, lo puedo explicar. Aunque, bien pensado, no viene al caso aburrirles. Lo que si voy a hacer es cambiar el sentido del festejo para dar mi homenaje no al establecimiento, sino a quienes lo regentan, a los libreros, a quienes hay que reconocer la valentía que muestran al levantar el cierre cada mañana en un país con falta de lectores y sobre todo, agradecerles tantos consejos como me han dado para transitar, a menudo con cierta precocidad, por territorios en los que me he alimentado intelectualmente.

Y en medio de tanto júbilo para el negocio librero que parece empezar a levantar cabeza, cierta tristeza. Leonard Cohen, el poeta que puso música de vals a Federico García Lorca y que nunca consiguió quitarse el sambenito de cantante aburrido entre los que buscaban el ritmo del pop ochentero en su desgarrada voz se marchó de madrugada, en compañía de Francisco Nieva que como el canadiense supo entender su oficio desde otro prisma, poniendo más valor en lo plástico que en unas palabras que no necesitaba del todo en su Teatro Furioso donde el gesto lo dejaba todo dicho.

Quizás se equivocaron de siglo para vivir, pero les agradezco que en su error eligieran este para hacerlo.


Foto: Mkromer