La embajada volvió a Roma, y tiempo después, Hormisdas volvería a enviar mensajeros a Anastasio, con una carta sobre el mismo tema: La memoria de Acacio como prelado legítimo era una ofensa a los obispos fieles a la verdad católica y un obstáculo para la unidad plena. El emperador respondió que "de eso nada". Ya podía Hormisdas hacer lo que quisiera, pero que si quería una repulsa imperial al fallecido Acacio, que esperara a que el próximo emperador la ejecutara.
Y ese momento llegó en 518, cuando murió Anastasio y subió al trono Justino, un basto personaje, cuya mujer era una ex-esclava y concubina, que tomó el nombre de Eufemia. El día de la coronación al entrar a la catedral, el pueblo le exigió que proclamara su fe católica y la adhesión firme al Concilio de Calcedonia. Además, le exigieron que desenterrara y quemara los huesos del difunto Emperador y de todos los que él había favorecido. El patriarca Juan, eutiquiano protegido por Anastasio, viendo peligrar su estadía en la sede, subió al púlpito e inmediatamente proclamó la fe católica, sin fisuras, y lanzó anatemas contra todos los herejes, como le pedían los católicos. Además, en pocos días organizó un Sínodo donde confirmó la fe de Calcedonia y anunció la vuelta de todos los obispos fieles a la fe, que habían sido expulsados de sus sedes por los eutiquianos. El emperador, por su parte, emitió un edicto en el que prohibía a los herejes de ocupar cargos civiles o militares. Y por supuesto, el nombre de Acacio fue borrado de entre los obispos católicos y Hormisdas tuvo el gusto de lograr su objetivo.
Además, fue Hormisdas el papa que ordenó a Dionisio el Exiguo la reforma del Calendario, eligiendo el año del nacimiento de Jesús como año 0. Ya sabemos que hubo un error de 6 años, pues Dionisio confundió los años del reinado de Herodes el Grande. También logró la expulsión de los herejes maniqueos de Roma. Fue muy solícito con las iglesias de Jerusalén, a las que dotó generosamente varias veces. Accedió a los deseos San Remigio (1 de octubre) y del rey Clodoveo para que San Medardo (8 de mayo) asumiera la sede de Tournay sin dejar la de Noyon. Era imposible por no permitirlo los cánones, que no admitían los traslados ni las dobles sedes en manos de un solo obispo, pero Hormisdas por complacerlos, colocó a Medardo como administrador apostólico de Tournay, sin dejar su sede.
Hormisdas murió en 523, luego de lograr la unión, al menos formalmente, con las Iglesias Orientales. Su nombre nunca fue introducido en los martirologios, ni recibió culto. Sería Baronio en el siglo XVI quien lo introduciría en el Martirologio Romano.
Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo IX. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.
A 6 de agosto además se celebra
San Joscelin, eremita cisterciense.
Venerable Antonio Margil de Jesús, franciscano.