En el graciosísimo soliloquio en que Sancho discurre tan acertadamente sobre el peligroso juego en que están metidos los conservadores de la revolución de ir a sonsacarles sus princesa a los pueblos, después de un maduro examen, determina muy acertadamente no meterse en esos líos, y exclama: «ándeme yo buscando tres pies al gato por el gusto ajeno, y más que así será buscar a Dulcinea del Toboso