Algún día no habrá periódicos en papel. Y quizá tampoco en otros soportes. Ese día distópico, tremendo, llegará entre la sonrisa cómplice de todos los bobos que en el mundo han sido. Al hilo de una magnífica reflexión de Fede Durán en la edición andaluza de El Mundo. No se la pierda, desocupado lector.
"Entonces, como por arte de magia, desaparecen las
investigaciones, y con ellas los escándalos, y la dirigencia se convierte de
repente en un todo incorrupto que multiplica hospitales, escuelas y paguitas y
nos instruye en la bondad a través de sus radios y televisiones, por si no
tuviésemos suficiente con sus mamporreros encubiertos."