Revista Cine

Antes del frío invierno: sobre vivir en la rutina

Publicado el 11 septiembre 2014 por Maresssss @cineyear

 

Uno no sabe si agarrarse a lo redundante de un título como Antes del frío invierno para olvidar por un rato este verano que parece estirarse por las ardientes calles de Madrid; no obstante, tras visionar los noventa minutos del filme galo, uno descubre que las sombras, las ideas borrosas y la tensa calma de la historia, han sido un simple oasis otoñal, un período ralentizado aislado del ritmo vivo de la ciudad. Pues, ante todo, la película goza de una peculiar extrañeza pese a que  lo que encontramos en su interior es más bien común a no pocas cintas:  matrimonios crepusculares y rutinarios que parecen haber perdido su camino; chica joven, señor mayor; hastío por la comodidad…

Entonces, ¿por qué esa extrañeza? ¿a qué se debe dicha peculiaridad? Antes de nada, pondré en situación a los lectores. Un neurocirujano de prestigio posee una vida acomodada y realizada en todos sus aspectos; no obstante, la dedicación que debe emplear en su trabajo hace que la vida marital sea fugaz y efímera. Hasta aquí no hay nada de especial, si no fuera porque antes de que el espectador asista a la presentación, el director a optado por comenzar in extrema res, mostrándonos parte de un final que tendremos que deshojar muy poco a poco, convirtiendo la rutina en una máscara de intrigas por descubrir el desenlace.

cineyear_antes_del_frio_invierno_1

Es de justicia destacar la labor de los actores protagonistas, tanto la de Daniel Auetil, como la siempre sobresaliente Kristin Scott Thomas interpretando a la mujer del primero. La solvencia de ambos, además de la de algunos personajes secundarios, ayuda a sostener una trama que funciona solo de manera intermitente. Las fallas son suplidas por giros un tanto forzados y la aparición de personajes y situaciones algo extremas que chocan un poco con la vida tranquila y rutinaria—al menos en apariencia— de los protagonistas. Todo ello hace que el interés inicial sufra por el camino hacia un final que parece no llegar.

Llegado el final, se suceden los fuegos artificiales de una historia que adolece de cierta rigidez a medida que llega a su clímax,  provocando  en sus explosivos últimos minutos una leve luxación cerebral debido al salto triple mortal que el director lanza a los ojos de todos los que estamos en la sala de la forma más inesperada. No destriparé nada de ello claro, aunque creo que dicho momento sorprenderá a casi todos por lo poco ‘rutinario’ y, en definitiva, lo poco trascendente a la historia.

Al salir a la calle y comprobar como el verano seguía saturando el aire de Madrid, no fueron pocos los pensamientos sobre la película que acababa de ver. Aún ahora, mientras escribo estas líneas finales, no tengo claro cuál es la moraleja de la película. si es que acaso la tiene. ‘Antes de que llegue el frío invierno’ invita a una reflexión dominguera sobre lo que es la felicidad, y lo bueno y lo malo que siempre encontraremos en la rutina del día a día, aunque dicha reflexión difícilmente aportará algo a nuestras vidas.

Comentarios


Volver a la Portada de Logo Paperblog