Apreciado Sr. Trump.
Vaya por delante que doy por sentado el hecho de que jamás va a leer esta carta pero es que soy así, si algo me inquieta o si de algo he de quejarme prefiero hacerlo directamente a la fuente de la inquietud, no vaya a ser que después el mensaje se tergiverse o se pierda con el uso de distintos correveidiles. ¿Sabe aquel juego de “el teléfono loco” al que jugábamos los niños pobres europeos como yo? Pues eso.
Bueno, a lo que íbamos. Usted que es un hombre valiente, casi un outsider, no entenderá si le digo que siempre he pensado que los humanos del montón (esos que no tenemos piel de lagarto bajo otra de látex) tenemos dos tipos de miedo por decir
Pero existe otro tipo de miedo. Es el que te da cuando ves venir la que se te viene encima y poco puedes hacer para evitarlo más que prepararse
Me asustó cuando lo oí hablar de un muro, aquí conocimos uno y sabemos que pasó. Me dio pánico ver como sus muy estudiados discursos machistas, sexistas, xenófobos, llenos de violencia eran jaleados por miles de personas que estaban haciendo suyo su producto de márqueting perfecto y pidiendo que ese encarcele a Hillary con unas maneras que no se si me recordaban a unos con camisas negras o pardas. Me recorrió un gran escalofrío que todavía me dura.
Usted de venderse sabe mucho, es un maestro del oportunismo y lo demuestra dando
¿Que quiere que le diga? Me asusta la idea esa de “recuperar la dignidad americana” insinuando un gobierno con su estilo empresarial, despiadado y si hace falta, tramposo.
En un principio pensaba que lo suyo no sería más que un capricho de millonario pero
Ahora, que puede ganar las elecciones, mi sospecha se va transformando en miedo. En ese miedo del que sabe que usted, con sus maneras, no va a hacer nada en favor de la concordia. En lugar de eso puede destrozar la poca paz que nos queda en este devastado globo.
Espero, y lamento decírselo de esta forma, que al final la cordura se imponga entre el
electorado y que no gane las elecciones. Hillary (a quien seguro que le tiene preparado un rosario de escándalos y descalificaciones) tampoco es santo de mi devoción pero entre el “susto o muerte” es humano elegir “susto”. De todas maneras, en caso de que continúe la pesadilla y salga victorioso, me gustaría que entendiese que ser presidente en USA no le habilita para hacer lo que le plazca. Desearía que comprendiese que el mundo no debería funcionar con los principios que usted defiende. Es mucho mejor partirse el espinazo por hacer de la convivencia y la dignidad social algo posible y deseable que optar por el camino de la violencia y la cerrazón. Ese camino ya lo hemos transitado demasiadas veces y sabemos que no lleva más que a la barbarie y la destrucción.
Recapacite, por favor.