Aquel agosto de nuestras vidas y 100 balas de plata clandestinas (2): Un poema de Juan Pardo Vidal & otro de Carmen Beltrán Falces:

Publicado el 28 abril 2014 por David David González
ESPERANZA

No.
Ya no quiero que nadie
me cuente las cosas que duelen,
los golpes que dieron los años en la sien,
las veces que el tiempo, disfrazado de invierno,
les hizo las promesas que luego incumplió.
Prefiero que hoy alguien me cuente al oído
que cada noche, al cerrar los ojos,
soñaré con amanecer en calles muy cálidas,
que recorreré sonriendo el camino
hacia un hogar siempre seguro,
que me sonreirán las líneas de las aceras
cuando camine,
y que cada vez que pronuncie su nombre
despertaré en un futuro muy sencillo.
Juan Pardo Vidal.

PECADO ORIGINAL
La juventud es una enfermedad dolorosa.A nosotros tan jóvenes y tan bellos,tener tanta suerte nos parecía una injusticia.Para paliarla, castramos nuestra felicidad.Temíamos que si abusábamos de ellanuestra fortuna desaparecería.Dormimos las mariposas de nuestros vientresy descubrimos en la tristezael más confortable de los refugios.La buscamos en nuestras pielesy en las de otros enfermos como nosotros.Mezclando nuestra humedadnos contagiábamos.Vivíamos tristes como niños sin madre,desafiando a toda lógicay sin comprender aúnque quizá envejecer consistaen perderle el miedo a ser feliz.
Carmen Beltrán Falces.

Varios Autores. Aquel agosto de nuestras vidas y 100 balas de plata clandestinas. Ediciones del 4 de agosto, septiembre 2012. Introducción y selección: Ignacio Escuín Borao. Ilustración: Enrique Cabezón.