Arantxa Jones, traductora de GKC (y 2)

Publicado el 08 febrero 2010 por Gkch

Aquí está la segunda parte de la traducción del debate entre Chesterton y Blatchford. He de agradecer de nuevo este trabajo a nuestra amiga Arantxa y a vosotros los amables comentarios que habéis ido insertando. Me consta que esta traducción ha hecho muy feliz al amigo Yasser Ávila. Y a mí, por supuesto.
Por cierto que en la anteror entrega se me olvidó escribir el nombre completo de la traductora, y bien merece que su nombre figure completo: se llama Mª Aránzazu Oteo Ugarte, aunque los amigos la llamamos Arantxa (a secas) y ya ha pasado a la historia de los blogueros españoles como nuestra amiga 'Arantxa Jones'.
De nuevo: ¡Un besazo, Arantxa! No sabes lo feliz que me hiciste cuando me comunicaste que tenías acabada la traducción. Os confieso que ella no se da ninguna importancia y que se ha tomado este trabajo de traslación como un juego. Pues bendito juego y bendita filosofía de vida...

"LA LIBERTAD DE DIOS"
-DEBATE CHESTERTON-BLATCHFORD- (Segunda parte)
(American Chesterton Society)Robert Blatchford: Murder, Mr Chesterton, however an unusual and unpleasant incident, it´s still more natural than its miraculous antithesis, resurrection.
Robert Blatchford:El asesinato, Sr Chesterton, aunque sea un incidente poco habitual y desagradable, es aún así más natural que su antítesis milagrosa, la resurrección.
Gilbert Keith Chesterton: It’s in an incident, true or false, like in a murder, that we all want a witness to that incident. The witness should be honest and in possession of his five senses. One does not need any learning to know that a man was killed, or that a man was raised from the Death, just as there is no need to be an astronomer to say that a star fell from Heaven, or a botanist to say the fig tree has bred fruits, or a chemist to say that one has seen water turned into wine, or a public sergeant to say that one has seen wound in the hands of Saint Francis, and ask if this man either a liar or he is a madman, or perhaps he’s telling the truth.
There’s possibility of being an incident witness and it is undemocratic to refuse popular evidence on such points: it´s like refusing to believe that someone with a jingling jangling gown could ever have been a witness to a velatory.
Gilbert Keith Chesterton: Es en un incidente, verdadero o falso, como en un asesinato, en el que todos queremos que haya un testigo para el mismo. El testigo debería ser honrado y estar en posesión de sus cinco sentidos. No hace falta que uno tenga instrucción para saber que un hombre fue asesinado, o que un hombre venció a la muerte, del mismo modo que no es necesario ser astrónomo para decir que una estrella cayó del firmamento, o un botánico para decir si la higuera ha dado frutos, o un notario para dar fe de que uno ha visto los estigmas de San Francisco, o para preguntar si este hombre es un mentiroso o un loco, o quizás esté diciendo la verdad.
Hay posibilidad de que uno sea testigo de un incidente y es antidemocrático negar la evidencia popular en tales casos: es como negarse a creer que alguien con una túnica de cascabeles (con traje de bufón) no haya asistido en alguna ocasión a un velatorio.
R. B: Even so, I rather doubt if any of you arguments on the truth of miracles would even stand in a court of law. I think it would be very difficult to convince any modern judge in an English court of the truth of resurrection.
R. B: Incluso en ese caso pongo en duda que alguno de sus argumentos sobre la verdad de los milagros pudiera mantenerse en pie en un juzgado. Creo que sería muy difícil convencer a cualquier juez moderno en un juzgado inglés de la verdad de la resurrección.
G.K.C: Not difficult, Mr Blatchford, impossible. It does not seem to occur to you that we Christians may not have such an extravagant reverence for English judges as you do.
The experiences of the Founder of Christianity have perhaps left us in a vague doubt of the infallibility of the courts of law.
G.K.C: No difícil, Sr Blatchford, imposible. No parece ocurrírsele que puede que los cristianos no tengamos una reverencia o un respeto tan extravagante por los jueces ingleses como ud. Las experiencias de los Fundadores de la Cristiandad quizás nos hagan poner en duda la infalibilidad de los juzgados.
R.B: Then, if you do not consider the pulse and judgement of the courts of justice, consider the pulse and judgement of other religions, the fact is the Christian denies the miracles of the Moslem as the Moslem denies the miracles of the Christian.
R.B: Entonces, si no considera el dinamismo y buen juicio de los juzgados, considere ud. el funcionamiento y la opinión de otras religiones, el hecho de que el cristiano niega los milagros del musulmán y el musulmán niega los milagros del cristiano.
G.K.C: Mr Blatchford, you are quite wrong in supposing that the Christian and the Moslem deny each other´s miracles. No religion that thinks itself true bothers about the miracles of another religion. It denies the doctrines of that religion; it denies its morals; but it never thinks it worthwhile to deny its signs and wonders.
And why not? Because these things most men have always thought possible. Because the general existence of the world of spirits and of strange mental powers is a part of the common sense of all mankind. The Pharisees did not dispute the miracles of Christ; they said they were worked by devilry. The Roman world did not deny the possibility that Christ was a God. It was to far too enlightened for that.
What matters about a religion is not whether it can work marvels like any ragged Indian conjurer, but whether it has a true philosophy of the Universe.  The Romans, as I said, were quite willing to admit that Christ was God. What they denied was that He was the God – the highest truth of the cosmos. And this is the only point worth discussing about Christianity.
G.K.C: Sr Blatchford, está bastante equivocado al suponer que el cristiano y el musulmán niegan los milagros del otro. Ninguna religión que se considere a sí misma auténtica se preocupa por los milagros de otra religión. Niega las doctrinas de otra religión, niega su moralidad, pero nunca piensa que merezca la pena negar sus signos y sus maravillas.
¿Y por qué no? Porque la mayoría de la gente siempre ha pensado que estas cosas sean posibles. Porque la existencia general del mundo de los espíritus y de los poderes mentales extraños es parte del sentido común de toda la humanidad. Los fariseos no ponían en duda los milagros de Cristo, decían que los hacía el maligno. Roma no negaba la posibilidad de que Cristo fuera un dios; era demasiado culta (iluminada) para eso.
Lo que importa sobre la religión no es si puede hacer maravillas como cualquier harapiento malabarista hindú, sino si tiene una filosofía auténtica del universo. Los romanos, como ya he dicho, estaban bastante dispuesto a admitir que Cristo era Dios. lo que negaban era la posibilidad de que Él fuera el (único) Dios, la mayor verdad de todo el cosmos. Y este es el único punto que merece la pena discutir sobre el cristianismo.
R.B: Mr Chesterton, despite the spell of your fast answers and your own credulity of the miracles I´m quite certain that you cannot perform a miracle.
R.B: Sr Chesterton, a pesar del encantamiento de sus rápidas respuestas y de su propia credulidad respecto a los milagros estoy bastante convencido de que ud. no puede obrar milagros.
G.K.C: I wouldn´t have done it, but I must reveal to the public that little knows me that I cannot work miracles. It has been discovered that I cannot move Westminster Abbey for Londoners to appease, nor can I leave it there, which would even be more miraculous in my case.
However it affects the question whether miracles can happen about as much as the fact that I cannot tame lions affects the question of whether they have ever been tamed. A miracle is by hypothesis a marvel; that is to say that it is a very rare and very unexpected thing. If it could be done at any moment by anybody it´d no longer need the definition of being a miracle. I cannot work miracles but I think it probable that some people can and I seem to remember somebody who I believe could work miracles that was taunted in the hour of death with not working them and taunted in vain.
G.K.C: No lo habría hecho, pero debo revelar al público que quizás me conozca poco que no puedo hacer milagros. Ya se ha descubierto que no puedo mover la Abadía de Westminster para complacer a los londinenses, ni puedo dejarla allí, lo que sería aún más milagroso en mi caso.
Sin embargo, esto afecta a la cuestión de si los milagros pueden ocurrir tanto como el hecho de que yo no pueda domar un león afecta al hecho de que alguna vez alguien los haya domado. Un milagro es por hipótesis una maravilla, lo que quiere decir que es algo muy raro y muy inesperado. Si cualquiera pudiera hacerlo en cualquier momento ya no sería necesario definir lo que es un milagro. No puedo obrar milagros pero creo que es probable que haya gente que sí que puede, y me parece recordar a alguien que sí que creo que podía hacer milagros y que fue objeto de burla por eso en la hora de su muerte, y que se mofaron de Él en vano.