Arredrar

Publicado el 20 mayo 2011 por Crysolidan
Sugerida por...g0min0las1. Apartar, separar.
2. Retraer, hacer volver atrás, por el peligro que ofrece o el temor que infunde la ejecución de algo.
3. Amedrentar, atemorizar. Arredrar proviene de arredro y este del latín ad, "hacia", y retro, "atrás". Esto explica el amplio abanico conceptual que despliega en sus tres acepciones, afines en cierto modo a voces equivalentes como pueden ser: amedrentar, atemorizar, desalentar, horrorizar, acoquinar, acojonar, amilanar, intimidar, espantar, sobrecoger, asustar, retraer, acobardar, apocar, horripilar o... desanimar.
Hoy compartimos con vosotros un párrafo de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, volumen 1 de: Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616)
“…Este establecimiento, y el olvido é impericia que de la adquisición de hacienda causa el ejercicio de la poesía y de las Buenas Letras debería parece remediar y suplir la sabia y perspicaz providencia de los Ministerios ilustrados, cautelándose contra los entremetidos que tal vez procuran eclipsar á los hombres verdaderamente doctos, y arredrar su mérito, siempre tímido y modesto; pues el premio, el favor, y el patrocinio de las Letras es uno de los verdaderos caminos por donde sus protectores deben aspirar al alto asiento de la inmortalidad, como lo atestigua el siglo de Alexandro, el Augusto, el de León X, el de Luis XIV, y entre nosotros el décimo sexto…”

Y terminamos con otro insigne autor de nuestra literatura Ramón María del Valle-Inclán y Montenegro (1866-1936), de quien tomamos un fragmento de El embrujado:
Jornada segunda. Alma en pena.
“…ANXELO.- ¡Callad con vuestra letanía! Este mal mío no lo curan
Saludadores ni las ondas de la mar.
LA GALANA.-Rey de las mozas, ¡mira para mí y alegra los ojos!
Bebe un trago de este resoli y verás cómo echas fuera del cuerpo a la bruja chupona.
ANXELO.- ¡Arredra! ¡Aparta!¡Por Jesús Crucificado, quítame la cadena que llevo al cuello!
LA GALANA.-Te mando que no delires más. Y ahora, a beber conmigo un trago de resoli. Mauriña, tenme al rapaz. Ponlo bajo techado, que va dormido…”
¡Hasta el próximo canguelo!
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