Por eso envidio a quienes saben ver la luz en plena tormenta perfecta y, casi sin quererlo, se convierten en faros para los demás -qué cursi estoy hoy, vive Dios-. Una de esas personas es Ana Bermejillo.
La conocí en la redacción de AR. Se encargaba de los temas culturales. Se sabía que sabía. Se notaba. Y siempre tenía la sonrisa presta y una palabra agradable al filo de la tecla. "Brava", me decía, cuando la verdadera brava era ella.
Le debo este post desde hace meses. Porque hace meses que triunfa en Plataforma Editorial como autora de dos libros cuya lectura tengo pendiente -como tantas otras, sí, lo sé, ¿y qué?... quien me critique, que se atreva a subirse al carro de mis horarios-: Nacidas el 8 de marzo y Esto lo arreglamos entre todos.org.
Arréglate la vida, y para ello no busques madera, ni aislantes, ni timones. El barco es uno mismo. Y, en el fondo, se trata de quemar las naves.
P.D.: Los royalties de Esto solo lo arreglamos entre todos.org serán destinados a ONG y a proyectos escogidos por los usuarios de la web estosololoarreglamosentretodos.org y por la web de Plataforma Editorial.