Después de la predicación de San Marcos en Alejandría, este fue a ver a San Pablo (Colosenses 4, 10), el cual envió a San Epafras (19 de julio) y a San Tíquico (29 de abril) a la ciudad de Heraclias, Creta, para que San Tito (26 de enero, junto a San Timoteo; 4 de enero, Synaxis de los Apóstoles, Iglesia oriental; 27 de enero, y 25 de agosto, Iglesia Griega)les ordenase obispos, y que igualmente lo hiciera con Auxibio, que ya predicaba en Chipre. Como obispo igualmente se lanzó a la predicación, llevando a muchos a Cristo. Entre ellos, estaba un tocayo suyo, Auxibio (19 de febrero también), natural de Lolopotamus, al que eligió como sucesor en el episcopado, por una señal que recibieron ambos: Iban predicando y se sentaron bajo un árbol a descansar. Auxibio el discípulo apoyó la cabeza al tronco del árbol y se durmió. De pronto, una colonia de hormigas salieron del árbol y le cubrieron la cabeza, sin morderle. Lo vio Auxibio el obispo e interpretó que esa una señal de los muchos hombres que atraería a sí Auxibio cuando fuera apóstol y obispo de Cristo.
Además, convirtió a su hermano y cuñada, Santos Temistágoras y Tima (20 de febrero). Luego de una vida de apostolado, la “vita” cuenta que cuando estaba muriendo, mandó no abriesen su sepulcro hasta que falleciese su hermano, para reposar juntos. Designó a Auxibio II como sucesor y murió. Pero cuando Temistágoras iba a morir, no se sintió digno de ser sepultado con su hermano y fue enterrado aparte.
Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo II. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.