AVATAR. ¿Revolución del cine?

Publicado el 14 diciembre 2009 por Loscriticones
Pues en cierto sentido sí. Aunque sabiendo que James Cameron llevaba esperado 12 años a que la tecnología evolucionase lo suficiente para poder filmarla (parece otro Terminador, ¿verdad?) esperaba yo que mi butaca levitase, que la pantalla echara fuego y casi casi que pudiera tocarle las tetas a la protagonista (creo que me vieron haciendo el gesto). No ha sido para tanto pero creo que esta película sí supone un punto de inflexión en las posibilidades del 3D y en el futuro del cine de acción. Dicen que hay dos cosas que la animación todavía no ha logrado reproducir fielmente: el cabello y la mirada (qué bonito verdad); pues James Cameron ha conseguido que sus bichos de Avatar miren con bastante más gracia que sus actores: Sigourney Weaver y el desconocido Sam Worthington.
Otra cosa es el argumento. Avatar es una auténtica experiencia visual y sensorial, un paseo virtual por un mundo fantástico pero verosímil, no exento de una inocencia y una ingenuidad más propia de los 80. La raza humana ha acabado con las reservas del Planeta Tierra y se dispone a colonizar Pandora, un planeta deslumbrante, poblado por unos aliens indígenas, azules y macizos, que defienden su querida tierra ante el avance del despiadado ejército humano. Hasta aquí puedo leer. Avatar no es una revisión del género, pero introduce algún giro de guión que, cierto es, sí es posible gracias a la técnica actual. No es un show visual al uso, sino que los efectos especiales están en función de la trama y viceversa. Pero Avatar vive de los tópicos del género, con ese trasfondo naif más propio de hace veinte años que de la década que termina, donde se llevan más las ambigüedades (Perdidos, La saga Bourne…). Lo que curiosamente no ha perdido vigencia son las guerras preventivas y el uso de la alta tecnología contra palos y piedras. Así que no está de más que los malos sean marines y que el villano lleve estrellas bordadas en la pechera. Queda dicho.
Avatar no es un nuevo Star Wars, ni de lejos. Eso sí, creo que ha coronado un estilo visual que ya se venía gestando, en parte, gracias a la competencia del DVD y de la piratería, como en su día fue el VHS, y a la conseccuente necesidad de volvera a llenar las salas. Estamos ante una nueva forma de hacer largometrajes en función del 3D, que afecta a todos los aspectos, principalmente a la realización (vuestro primitivo ojo todavía no asimila un montaje muy rápido). Si os gusta la ciencia ficción clásica y no esperáis una catársis colectiva que os suba de nivel, vais a disfrutar como enanos. Os lo aseguro.
Pitu