Avilés y la Senda del Oso

Por Artabria @artabria
Como os contábamos hace unos meses, en mayo adoptamos una gatita y hemos aprendido muchas cosillas estos primeros meses con un felino en casa. Después de un tiempo de conocernos un poquito mejor los tres, decidimos hacer una escapada con Arya. Si se puede viajar con perro, por qué no hacerlo con gato?
 Estaba claro que tenía que ser un destino de naturaleza porque en la ciudad nos estresaríamos ella y nosotros, y entonces surgió la idea de realizar la Senda del Oso en bici. 
Antes de salir de Galicia hicimos una breve parada en la Playa de las Catedrales, porque nunca está de más visitar uno de los lugares más espectaculares de Galicia. Recordad que en temporada alta es necesario reservar. Nosotros lo hicimos desde el coche un rato antes de llegar y tuvimos suerte. Recordad  también que es importante saber cuándo está la marea baja porque de lo contrario no podréis bajar al arenal ni admirar las formaciones rocosas que la hacen famosa.
 El resto del día era de viaje, sin pretensiones de hacer ninguna parada turística, pero se acercaba la hora de comer y decidimos hacerlo en Avilés para poder dar un breve paseo por la tarde. Ya habíamos estado hace unos cuantos años y nos habría sorprendido muy gratamente. He de decir que esta segunda vez nos gustó todavía más. Nada que ver con el Avilés industrial que se aprecia desde la autovía. Hay que acercarse a su centro histórico, "modernizado" hace relativamente poco con el Centro Niemeyer, obra del reputado arquitecto que le da nombre.

Iglesia de los Padres Franciscanos


Iglesia de Santo Tomás de Canterbury

 Como no íbamos a estar demasiado tiempo optamos por aparcar en un subterráneo justo debajo del ayuntamiento. Allí cerquita se encuentra la Oficina de Turismo en donde nos hicimos con un mapa. Desde Turismo, se llega a una pequeña plaza con una pasarela, hay que cruzarla para llegar al puente de colores que nos lleva al Centro Niemeyer. Hay visitas guiadas por el recinto, pero al ir con Arya, la descartamos.

Iglesia vieja de Sabugo


Palacio de Camposagrado

 Volvemos hacia el centro y empezamos nuestro recorrido por la Plaza de España y el ayuntamiento. En esta plaza confluyen 6 calles  y podemos observar, aparte del ayuntamiento, el Palacio de Ferrera y el Palacio de Llano-Ponte.

Ayuntamiento


 No hay que perderse las calles La Ferrería y  Galiana. En la primera (junto con Sol y Fruta) se hallan los vestigios del Avilés antiguo. Consta de un tramo de soportales entre el Palacio de Valdecarzana y la Iglesia de los Padres Franciscanos.

 En la calle Galiana encontraremos edificaciones del s. XVII. Con apenas modificaciones, en sus bajos se encontraban los almacenes y cuadras y el los pisos superiores, las viviendas. También podemos acercanos al Mercado de Abastos o descansar en el Parque de la Ferrera, con más de 81.000 m2 de extensión. Justo enfrente de este parque se encuentra la Plaza del Carbayedo, un pequeño parque público presidido por un típico hórreo asturiano (ya sabéis que los gallegos son bastante diferentes).
 Luego de dedicarle parte del día a Avilés seguimos dirección a nuestro alojamiento para ese fin de semana, en Proza, por donde ya transcurre la Senda del Oso. La Senda del Oso se puede realizar a pie o en bici. Nosotros nos decidimos por esta última, ya que de esta manera podríamos hacerla casi completa  y sin cargar con Arya y su mochila durante horas.
 Aunque se pueden alquilar bicis por tu cuenta, nosotros decidimos alquilarlas con una de las empresas que te ofrecen servicio de bus lanzadera. De esta manera, dejamos el coche en Entrago, cogimos nuestras bicis para recorrer la distancia que la separa de Villanueva y al llegar al pueblo  (bueno, en realidad, un poco antes) llamamos para que viniesen a recogernos.
 En total fueron unas 3 horas de bici, que nos tomamos con bastante calma y que se hacen muy llevaderas porque siempre vas en ligero descenso. En algunos momentos de la ruta hay que cruzar la carretera, así que tened cuidado con los coches.  La Senda del Oso transcurre sobre la antigua vía del ferrocarril minero entre Teverga y Quirós. Antes de llegar a Villanueva nos encontramos con el Área Recreativa de Buyera en donde, en unos cercados, podemos observar a un par de osas, a las que el hombre rescató tras ser abandonadas por su madre.
 Y de esta manera terminaba la primera escapada con Arya. Creemos que no será la última😀

Nuestras bicis, con el remolque de Arya en el fina de la ruta