En “Backrooms” (2026), después de que el paciente de una terapeuta desaparece en una dimensión más allá de la realidad encontrada en su propio negocio de muebles, ella debe aventurarse en lo desconocido para salvarlo.
Los dos rostros principales del film son actores muy aclamados y reconocidos. Por una parte, el triste y atormentado Clark es interpretado por Chiwetel Ejiofor, actor que recordamos por papeles como “Negocios ocultos” (2002), “Serenity” (2005), “Hijos de los hombres” (2006), “American Gangster” (2007), “Marte (The Martian)” (2015) o “12 años de esclavitud” (2013), papel por el que se llevó una nominación al Oscar a Mejor Actor. Los personajes de “Backrooms” no demandan una interpretación revolucionaria, pero sí es cierto que si Clark no estaba ajustado podía caer en la caricatura. Por suerte, Eijofor conoce muy bien a su personaje y construye un hombre traumado e inestable con un patetismo que vira entre la comedia y la tristeza, sin alejarnos de estar a su lado hasta que se cambia de protagonista. Por otra parte, la psicóloga Mary Kline está interpretada por la estrella del momento: Renate Reinsve. La noruega se está comiendo el mundo gracias a sus recientes interpretaciones en “Oslo, 31 de agosto” (2011), “La peor persona del mundo” (2021), “A Different Man” (2024), “Descansa en paz” (2024), la miniserie “Presunto inocente” (2024), “Valor sentimental” (2025), con la que obtuvo una nominación al Oscar a Mejor Actriz, y la más reciente, “Fjord” (2026), ganadora a Mejor Película en el festival de Cannes de este año. Reinsve demuestra que no solo se mueve por el cine independiente, sino que también puede trabajar en mayores producciones con Mary. Mary tiene un pasado interesante que le ha hecho mella en su personalidad, y la noruega sabe coger ese aspecto para romper emocionalmente su personaje muy lentamente hasta llegar a la desesperación y el terror más puro en su tramo final. Cómo apuntábamos, no son interpretaciones legendarias, pero ambos actores hacen un muy buen trabajo con los personajes que tienen. Completan el reparto los jóvenes Finn Bennett y Lukita Maxwell y el veterano del cine independiente y el terror Mark Duplass, quién fue contratado por un papel muy corto con la excusa de ayudar al joven director con su primer largometraje, pero que terminó dejándole con sus decisiones al ver su precisión.
Detrás de las cámaras repite la directora Emma Tammi, quién dirigió la interesante “Tierra maldita” (2018), “Into the Dark: Delivered” (2020), “Into the Dark: Blood Moon” (2021) o algunos capítulos para las series “Into the Dark” (2018-2021) o la serie podcast “The Left Right Game” (2020-). Tammi parece ser directora de encargo, ya que no hay casi muestra de estilo en la película. La directora utiliza travellings y movimientos de cámara puramente para acompañar la acción y enfatizar dinamismo cuando los personajes tienen secuencias de acción o la tensión crece junto a los animatrónicos. Hay algún punto de vista interesante, haciendo partícipe la visión de los animales robóticos, pero en general la puesta en escena es bastante sencilla, no queriendo distraer a los espectadores de la trama principal ni querer hacer algo más interesante que seguir contando la trama y las historias de los personajes principales. Hay algo que molesta y es la absoluta negación de cualquier violencia, haciendo que quede toda en segundo plano o simplemente se intuya bajo el agua, algo que la productora Blumhouse ha ido recalcando en sus últimos films como “M3GAN” (2022) y su secuela “M3GAN 2.0” (2025), queriendo abarcar a un público más amplio y no arriesgando en hacer las películas demasiado sangrientas para no molestar a padres que acompañen a sus pequeños al cine o a las personas más aprensivas que busquen una experiencia de terror muy suave.La elección de Kane Parsons como director de “Backrooms” ha sido todo un tema online. El director se convierte en el director más joven de la historia de A24 en realizar una película, elección acertadísima ya que el film ya ha confirmado que también ha dado a Parsons ser el director más joven de la historia en tener su película en el número uno de taquilla de Estados Unidos. Kane tiene solo veinte años, diecinueve cuando empezó a rodar el largometraje. Había mucha incertidumbre con su habilidad tras las cámaras, pero el joven director ha sabido demostrar un pulso narrativo asombroso. La gran virtud de Parsons es filmar el escenario de la película para que genere una incomodidad desoladora durante todo el metraje. Cada habitación y cada elemento de su mundo da mal rollo y bringa un malestar imperante que dice mucho del poder creativo de Kane. La película se consta de numerosos planos generales que encajan el espacio engullendo a sus personajes, siendo un decorado asolador que se come, casi literalmente, a Clark y sus amigos. A la vez, Parsons utiliza planos cortos y medios con un ligero contrapicado, reforzando un malestar en el encuadre que va acorde del mal rato que están pasando los personajes. Quizás Kane aun no sea un director de actores extraordinario, pero sí que sabe muy bien como tratar el espacio de su mundo.
Para darle el apoyo tras las cámaras, el director de fotografía escogido es Jeremy Cox, director de fotografía con numerosos cortometrajes a sus espaldas y responsable de la fotografía de los recientes “La ironía del amor” (2025) o “Keeper” (2025). Se nota que ha habido buena conexión con Parsons, ya que ambos directores trabajan la imagen para deformarla y acompañar a la psique de sus personajes. Además, la iluminación es muy artificial, con casi la totalidad del film pasando en interiores, recalcando los espacios liminales y/o oníricos, creando una plasticidad en la imagen que casa mucho con el mensaje de su escenario y el mundo que se ha creado a su alrededor.El diseño de producción es otro de los platos fuertes del film. Se nota un cariño excepcional en la creación de los espacios liminales que van distorsionando el escenario de formas absurdas, pero a la vez están construidos con un estudio detrás super interesante, haciendo que cada habitación, por extraña o extrema que parezca, se siente completamente parte del universo que habita, sin desencajar en el mundo, a pesar de su diseño extraordinario. Se nota que ha habido una pasión para hacer lo máximo de efectos prácticos posibles y los añadidos digitalmente, que tampoco abundan demasiado, están bien resueltos, aunque algún diseño final puede chirriar un poco. Los equipos de maquillaje, peluquería y vestuario han hecho un buen trabajo en diseño de los protagonistas, aunque tienen pocos cambios, pero brillan especialmente en el diseño de las criaturas del interior de Backrooms y la organización que estudia el fenómeno, haciendo ilusión directa a lo establecido anteriormente en otros productos de la saga.Para terminar, la banda sonora ha sido compuesta por el canadiense Edo van Breemen y el propio director del film, Kane Parsons. A Van Breemen lo conocemos por ser compositor habitual en producciones de A24 como la ya mencionada “Keeper” o “The Monkey” (2025), además de participar en “Brats: las jóvenes estrellas de los 80” (2024) o “Afflicted” (2013). Por otra parte, Parsons viene de ir componiendo todas las bandas sonoras de sus cortometrajes, por lo que ya tenía por mano construir sonidos perfectos para sus espacios liminales. Entre los dos fabrican una banda sonora que brilla muchísimo en la película, reforzando asombrosamente la sensación de incomodidad y malestar presente en todo el film con sonidos de sintetizadores distorsionados o instrumentos digitales, creando una atmósfera como de que algo no encaja o no va bien, siendo esto una de las piezas centrales de todo el concepto de las “Backrooms”. Inquietante.
En resumen, “Backrooms” se construye como una de las propuestas más originales en el cine de terror de los últimos tiempos. Una atmósfera super bien cuidada que ha sido dirigida con mucho pulso y que, gracias a sus cuidados diseños, la banda sonora incomodísima y los actores empujando el proyecto, a pesar de no tener los diálogos o el argumento más trabajados de los últimos tiempos, consigue incomodar y hacérnoslo pasar realmente mal en sus casi dos horas de duración. Una gran recomendación para disfrutar o sufrir en los cines.
Escrito por John Doe