El escritor desvela cómo la historia, las sombras y los rincones ocultos de Badajoz dieron forma a un thriller donde la ciudad deja de ser un escenario para convertirse en el auténtico protagonista.
Por: Alberto Berenguer / Instagram: @tukoberenguer; @delecturaobligada
Badajoz no suele ser el escenario habitual de los thrillers conspirativos. ¿Qué le llevó a convertir su ciudad natal en el epicentro de una trama de secretos, asesinatos y episodios históricos ocultos?
El principal motivo es que necesitaba hacer terapia de pareja con mi propia cuidad, Badajoz, porque las relaciones entre nosotros estaban bastante torcidas. O yo no había sabido quererla, o ella no había sabido corresponderme. He buscado entenderla, conocer sus ruinas y sus templos sobrios e imponentes. Saber por qué es tan arisca. Por qué su belleza es tan ruda. Y debo reconocer que me ha sentado bien. Ahora sé que es una villa con historia, y que tiene bastante magia, si se sabe dónde buscarla. Solo le faltaba una leyenda sólida, y espero haber sabido dársela con esta novela.
En El cielo del tejón la ciudad parece adquirir vida propia y convertirse en un personaje más. ¿Hay alguna calle, edificio o rincón de Badajoz que haya servido como inspiración especial para construir la atmósfera de la novela?
La Alcazaba, y todo lo que se vierte por el Cerro de la Muela, tiene un gran peso en el libro, pero en especial siempre me ha fascinado el Convento de las Adoratrices, con su belleza malograda por la falta de presupuesto de mantenimiento y su posición privilegiada entre los muros y la plaza. Por eso el libro comienza allí, justo debajo de donde te miran las gárgolas.
La historia parte de fragmentos del pasado que merecen ser recordados y otros que quedan enterrados. ¿Cree que todas las ciudades guardan secretos incómodos o Badajoz tiene una relación especialmente compleja con su propia memoria?
Badajoz es ciudad fronteriza y de especial mestizaje. Es difícil señalar una página de su historia sin encontrarse con una guerra. Y las guerras mueven fanatismos. Y los fanatismos mueven las atrocidades. Y las atrocidades generan secretos incómodos. Seguro que toda ciudad lo tiene, pero los de Badajoz seguro que los acumula.
Zuna es una protagonista alejada de los investigadores clásicos del género. ¿Qué le interesaba explorar a través de una mujer corriente que, casi por accidente, se ve arrastrada a una conspiración que la supera?
Considero que el mejor modo de que el lector entre en una novela es si lo hace desde los ojos de una persona corriente. Si siente que podría ser él, sentirá que todo podría ser real. Si la protagonista se siente superada, el lector también se sentirá superado. El reto es conseguir que el personaje dude y acierte en lo mismo que lo haría el lector. Si lo consigues, la persona que está leyendo terminará viajando hasta el fondo de la historia.
La novela mezcla hechos históricos, leyendas y ficción. Durante el proceso de documentación, ¿descubrió alguna historia real sobre Badajoz que le sorprendiera?
Descubrí decenas de historias, que se quedaron fuera porque estaban fuera del túnel, pero que merecen ser contadas y merecen ser leyendas. Pero me sorprendió más aún las historias de las que solo encontré rastros, pero ningún dato concreto. Esas son las que más me seducen.
Antes de dedicarse plenamente a la literatura formó parte de una banda de blues. ¿Qué huellas ha dejado la música en su forma de escribir? ¿Existe un paralelismo entre componer una canción y construir una novela de suspense?
En realidad, ambas disciplinas artísticas buscan lo mismo: llegar al pecho del espectador. Y más adentro aún, si puedes conseguirlo. Creo que mi época de músico me enseñó la madurez artística suficiente para enfrentar una relación sana con la literatura. Aprender qué esperar del arte para la relación no se vuelva tóxica. Tanto le doy, tanto me devuelve. Lo tomas, o lo dejas. Las artes son amantes despiadadas. Entender eso es lo que ha conseguido que siga haciendo esto tantos años.
A lo largo de su trayectoria ha publicado diez novelas. ¿Qué representa El cielo del tejón dentro de su evolución como escritor?
Una deuda cumplida. Badajoz, ahí te lo dejo. Te lo debía. No tienes que responderme. Me ha gustado el viaje, pero ahora tocan nuevos mapas.
El título de la novela despierta inmediatamente la curiosidad. Sin revelar demasiado, ¿qué simboliza ese «cielo del tejón» y por qué decidió convertirlo en la puerta de entrada a una historia donde nada es exactamente lo que parece?
Sin revelar demasiado, imagina cuánto cielo puede caber dentro de un túnel secreto.
Para concluir, ¿qué libro o autor recomendaría a los lectores de este blog?
La casa hueca, del maestro Relinque. Un narrador maravilloso.
