Aunque las fuentes naturales eran conocidas desde la época romana, el verdadero desarrollo de Luchon comenzó en el siglo XVIII gracias al impulso del barón de Étigny y culminó a mediados del siglo XIX. La gran consagración de la villa llegó bajo el Segundo Imperio, cuando la emperatriz Eugenia de Montijo y Napoleón III pusieron de moda los Pirineos como destino vacacional preferente. A partir de ese momento, el Tout-Paris (la élite política, bancaria y cultural de la capital) consideró imprescindible pasar los veranos allí.
Se levantaron fastuosos hoteles, villas neoclásicas, palacetes y residencias señoriales a lo largo de las avenidas principales, edificios de la Belle Époque. El gran bulevar porticado Allée d'Etigny se convirtió en el eje de la vida burguesa, estaba repleto de cafeterías refinadas, librerías, anticuarios y boutiques exclusivas. Por otro lado el Casino de Luchon fue el centro de la vida social, allí se celebraban bailes de etiqueta y cenas de gala.
Atrajo a los grandes nombres de la literatura, el arte y la política. Personajes de la talla de Gustave Flaubert, Guy de Maupassant, Alphonse de Lamartine, José María de Heredia o el dramaturgo Edmond Rostand (autor de Cyrano de Bergerac). Volvimos a esta bonita ciudad en 2017 y la hemos visitado de nuevo en 2026, dar un paseo por este lugar que tanto nos gusta es siempre un placer, en esta ocasión hemos venido desde la Val d'Aran para hacer una bonita ruta en Hospice de France y pasear por Bagnères-de-Luchon .... Volveremos, seguro. Más fotografías deBAGNÈRES-DE-LUCHONen miÁLBUM DE GOOGLE