(Crítica de una película que se estrenará en España el 27 de Enero del 2017)
La animación siempre ha sido una categoría del cine muy denostada en la mentalidad colectiva. Aunque en los últimos 20 años estas películas han experimentado un aumento de popularidad y de prestigio, sobre todo gracias a las magnificas, por lo general, películas del estudio Pixar (Volumen 1, Volumen 2 y Volumen 3) y a las cintas del Studio Ghibli, lo primero que se le pasa por la cabeza a un espectador medio al oír la palabra "animación" es "dibujos para niños". No voy a ser yo el que les acuse de simplista.
Ballerina nos cuenta la historia de Félicie, una niña huérfana que vive en Normandía a finales del siglo XIX. Desde pequeña su sueño siempre ha sido convertirse en bailarina. Un día se escapa del orfanato donde vive junto a su amigo Víctor rumbo a París, con la esperanza de hacer su sueño realidad.
Con esta cinta nos encontramos ante una muestra más del buen estado de forma en que se encuentra la animación francesa. En los últimos años nos han sorprendido con cintas como La tortuga roja, La canción del mar o El ilusionista, y aunque en este caso nos encontramos con una cinta de corte más infantil (lo que suele significar menos cuidada), la calidad de la misma es suficiente para destacar.
Como ya dije unos párrafos más arriba, nos encontramos ante una película de corte infantil, con todo lo que ello conlleva. Tenemos personajes que son buenos, otros que son malos y otros que parecen querer estar en medio, pero que no lo están en ningún momento. La historia no muestra ningún intento de valentía y se desarrolla dentro de lo esperado y lo que ya conocemos. Y aunque todo esto pueda parecer negativo, la película consigue darle la vuelta. Desde el primer minuto es honesta con el espectador siendo consciente del tipo de producto que está ofreciendo y por eso se esfuerza en hacerlo atractivo. ¡Y vaya si lo consigue! Demos gracias al gran trabajo de hacer empatizar al espectador con la protagonista que han realizado.
En resumen, Ballerina es una buena cinta de animación, no solo infantil, que a pesar de jugar con trucos que ya conoce el espectador, consigue que éste no sienta que pierde el tiempo. Los más pequeños, sin duda, se lo pasaran en grande sin que los mayores consigan aburrirse en ningún momento. Así que no lo dudéis, coged a los niños de la casa e id al cine a ver esta estupenda cinta de autosuperación y verdadero amor al arte. Y recordad comprarles un cubo de palomitas, serán el broche perfecto a la estupenda actuación.