Barcelona implanta farolas inteligentes para ahorrar

Por Mysteryleaks @Balaspain
¿Sabías que el alumbrado público supone entre el 40% y el 70% de la factura eléctrica de los ayuntamientos? Muchas veces no reparamos en ello, lo asumimos con total naturalidad, pero el gasto energético se multiplica y justo ahora, en plena crisis, cualquier contención del gasto es bienvenida. Además, este derroche de energía se traduce en una mayor contaminación lumínica y mayores emisiones de CO₂.


Llegados a este punto, ¿es posible disfrutar de una iluminación más inteligente? Ese es precisamente el objetivo que persigue el proyecto SIIUR, desarrollado por Endesa junto a una docena de empresas y organismos representativos como el Ayuntamiento de Barcelona y el ICAEN (Institut Català d'Energia). Gracias a SIIUR, las farolas del Distrito 22@ de Barcelona autorregulan su encendido e intensidad de la luz en función de la hora del día o el número de peatones.Esto ha sido posible mediante el despliegue de 12 farolas dotadas de sensores de movimiento por infrarrojos, que detectan el número de peatones en sus proximidades. Por si no fuera poco, las farolas disponen también de sensores de temperatura, humedad, vibración e, incluso, de contaminación, tanto acústica como de CO₂.Toda la información recogida se transmite en tiempo real a un servidor central a través de señales inalámbricas, muy parecidas al Wi-Fi del que disfrutamos en los hogares para acceder a Internet. La tecnología WiFi Mesh -que así se denomina-, transmite información de manera inmediata, aprovechando todos los dispositivos WiFi ya instalados, con lo que se reducen considerablemente los costes de transmisión.Pero, ¿de qué sirve esta inteligencia si la luz continúa sin estar correctamente dirigida? Para solucionar este inconveniente, no se han usado lámparas tradicionales. En su lugar, se utilizan LEDs (diodos de emisión de luz, por sus siglas en inglés), que permiten dirigir con precisión y uniformidad el halo de luz.A esta reducción de la contaminación lumínica se suma la durabilidad, unas 17 veces superior a la de las lámparas incandescentes tradicionales, con la ventaja añadida de que al final de su vida, tan sólo se habrá reducido en un 30% la luz generada inicialmente. No hay que olvidar que este tipo de ‘bombillas' requiere menor voltaje y consumo y, por tanto, supone en sí un ahorro muy significativo de energía.Además, en función del entorno a iluminar, los LEDs -reciclables 100%- ofrecen todas las tonalidades de blanco y el resto de colores, por lo que las personas pueden disfrutar de un mayor confort visual.SIIUR no se queda aquí: el proyecto quiere dar otra vuelta de tuerca y próximamente tiene prevista la instalación de un módulo de gestión de basura a implantar en algunos contenedores, con el fin de optimizar las rutas de recogida, aprovechando de esta forma mucho mejor los recursos.Fuente - http://twenergy.com