Barcino, puerto natural

Por Manu Perez @revistadehisto

Barcino se funda a muy escasos kilómetros de la ciudad de Baetulo (Badalona) – también en la costa, – importante y muy anterior. A fines del siglo I a.C, Faventia Barcino quedará insertada en el rico territorio agrícola de Baetulo. La fundación de Barcino es así – aparentemente – redundante. Durante las guerras cántabras se pone en marcha un programa logístico militar sistemático, reflejado en las fundaciones de Ilerda, Cesaraugusta, Clunia, Astúrica, Legio, Lucus y Bracara como puntos fuertes de la estructura del poder de Roma en el norte de Hispania, desde el Mediterráneo al Atlántico. Unas fundaciones articuladas por una vía romana.  Se ha admitido que un buen puerto sobre el Mediterráneo fuese entonces imprescindible para facilitar el contacto con Roma. Pero Estrabón nos dice que, durante estos años, Tarraco no tenía puerto; al hallarse entonces casi cegado por las arenas del río Francolí. Faventia Barcino pudo aportar tal puerto necesario. Será el impulso necesario para la fundación de Barcino. La necesidad de custodiar su puerto asegurando el abastecimiento de las legiones por mar, llevaría a construir un primer campamento fortificado sobre el Mons Taber. Del cual no tenemos restos, pero si indicios documentales del Praefectus orae maritimae allí asentado.

Barcino, puerto natural

Las primeras vistas de Barcelona (s. XVI) muestran una playa desnuda, al pie de las viejas murallas de Barcino. La costa quedaba totalmente expuesta a las destructoras tormentas del levante. ¿Existió realmente tal puerto natural mil quinientos años atrás?

Van Wyngaerden. Detalle de la una vista de Barcelona desde Montjüich. Es la más antigua vista conocida de Barcelona (1565).

Durante las Guerras Civiles o durante las campañas contra los cántabros y astures a lo largo del siglo I a.C., hay un importante aumento del comercio en naves de carga, de calado creciente, Durante el imperio, predominan cargueros con un calado del orden de 4 metros.

Prácticamente todas las playas del entorno catalán descienden muy suavemente y los barcos no se pueden acercar a tierra firme, lo que complica grandemente su carga y descarga. No así en Barcino. A pocos metros de la ciudad amurallada de Barcino, ha existido siempre en el mar una falla tectónica. Se forma así un brusco escalón que permite arrimar a tierra firme las naves de calado importante.

Extra muros, junto a la puerta sur de la muralla, hoy la salida de la calle Regomir, los restos de las Termas del puerto (las más antiguas de la ciudad) son una característica de los puertos romanos. Durante muchos siglos, solo Faventia Barcino (luego Barcilona) pudo ofrecer un atractivo puerto natural en la costa catalana. Se construyen sus murallas cerca del 14 a.C. En el año 44 d.C., Pomponio Mela en su Chorographia todavía describe a Barcino como una pequeña ciudad.

Barcino, vista

Plinio en su Naturalis Historia, – que debió acabar en el año 77 d.C.-, describe la costa catalana y ya distingue a Faventia Barcino como un oppidum civium romanorum (pocos en Hispania).. Esta distinción es muy significativa. Baetulo e Iluro eran ciudades que tenían que pagar sus impuestos a Roma (stipendarias). Faventia Barcino era la ciudad de los privilegiados ciudadanos romanos. A fines del siglo I d.C., son construidos un gran acueducto y unas segundas Termas intra muros por un generoso (evergetista) patricio barcelonés. El cual ganará en Grecia el primer trofeo olímpico de un español.

Las excavaciones muestran que intra muros abundaban las domus lujosas. Sugiriendo en los siglos I y II d. C. una población de ciudadanos cosmopolitas y aristocráticos. Una especie de acrópolis. Lucio Minicio Natal no era el único equites generoso de Barcino, ni el único con intereses por todo el imperio. Faventia Barcino parece crecer espontáneamente, sin un impulso específico desde Roma. Pero goza de recursos y de una gran vitalidad.

Estas élites convierten a Barcino en la ciudad que atraerá a Ataúlfo y la emperatriz Gala Placidia en el año 413 d.C.

Una población de soldados licenciados por Augusto no fue significativa para los orígenes de Barcino. Unas excepcionales condiciones, geográficas y geomorfológicas, provocaron la gran rapidez – e importancia – del crecimiento de Barcino y su puerto.

Es Avieno que describe poéticamente en el siglo IV unos brazos protectores en las Barcilonas (Faventia y Barcino). Unos diques visibles que formarían un puerto protegido interior. Esto es también descrito por Al-Idrisi y Al-Humari entre otros. Al-Idrisi es del siglo XII, Al Humari literalmente copia a Al Idrisi. Alonso de Palencia (1423-1492) insiste en la favorable profundidad de puerto interior de Barcelona. Diversos documentos barceloneses hacen referencia a les Tasques y a la isla de Mayans, unas barras arenosas que protegían el puerto en Barcelona.

Barcino isla de Maians

En 1454, cinco naves genovesas que perseguían dos barcas vizcaínas no las pueden capturar, al refugiarse estas embarcaciones de menor calado en el puerto interior. El 9 de Junio de 1359, durante la Guerra de los Dos Pedros, una flota castellano-genovesa no pudo sobrepasar los estrechos canales entre les Tasques, defendidos por bombardas instaladas en las pocas galeras catalano-aragonesas disponibles. Esta fue la primera batalla naval conocida en que se usó artillería.

En 1466 otro contingente genovés fracasa para recuperar una nave capturada refugiada en el puerto interior. No cabe ninguna duda de que las Tasques eran una realidad muy a tener en cuenta en el puerto de Barcelona hasta el siglo XV. Según la crónica del genovés Antonio Gallo, estaban distanciadas de la playa cien pasos genoveses, unos 172 metros.

La Porta del Mar nos marca el centro del puerto medieval de Barcelona en los primeros dibujos y grabados de Barcelona (de los siglos XV a XVIII) a pocos metros de las desaparecidas Termas del puerto,

En la baja Edad Media, este puerto natural fue indispensable para el imperio catalano-aragonés del Mediterráneo.

 Pero estas barras arenosas van siendo erosionadas. A partir del siglo XV, lo poco que queda de las Tasques será insuficiente para proteger del viento y de las tormentas de levante a los grandes navíos atlánticos que se van imponiendo. Llevan tres palos y una alta superestructura sensible al viento. Y por su calado, tenían grandes dificultades para sortear los bajíos y entrar al puerto interior para cargar y descargar.

En el siglo XVI les Tasques ya no eran visibles, como ya muestra van Wijngaarden en 1565.

Barcelona pasa entonces a ser un puerto muy secundario. No será hasta mediados del siglo XIX que el puerto de Barcelona recupere su capacidad de competir.

Autor: Luis Conde Moragues para revistadehistoria.es

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