#270
La vieja mujer se agacha para barrer los escalones del templo.
Baña cada piedra con amoroso cuidado.
¿Cuántos feligreses piensan en su trabajo?
Más tarde en el día, gente adinerada vino a adorar. Niños con juguetes de brillantes colores corrieron sobre las grises piedras. El abad caminó hacia sus ceremonias. Monjes pasaron en oración silenciosa. De todos quienes pasaron, ¿cuántos se dieron cuenta del santo servicio que hizo posible su propia devoción?
Cuando el sendero es todo lo que tenemos que caminar, aquellos que preparan el camino deberían ser honrados con sinceridad.
Vía: VivirTao