Revista Ebusiness

Bienvenido a mi tienda, son 4€ por entrar

Por Rafaelfrias

 

Esta tarde leí la noticia de que en algunas tiendas de Australia y EEUU, sus dueños habían implantado un sistema de cobro para aquellos potenciales clientes que entrasen al establecimiento o probasen alguno de sus productos, cansados de que muchos de estos clientes solo accedan al local para mirar, con la clara intención de adquirir el producto vía Internet. El comportamiento conocido como showrooming, está provocando que estos empresarios vean especialmente difícil la venta de sus productos.

Bienvenido a mi tienda. Son 4€ por entrar.

Internet, como canal de venta alternativo y las empresas especializadas en el mismo, como es el caso de Amazon, están provocando que las pequeñas empresas se conviertan en los probadores o expositores de determinados clientes que tienen muy claro que no va a ser en una tienda física donde realizaran la compra del producto.

Indudablemente esto supone un gran problema para dichas empresas, pero ¿es la solución cobrar por permitir el acceso a una tienda o permitir la prueba de un determinado producto? Si se toma esta decisión para evitar que posteriormente el cliente compre el producto por Internet, ¿que ocurre con los clientes que están en un proceso de compra, pero que quizás no se hayan planteado adquirir dicho producto de forma online? ¿no sería injusto cobrar también a ellos?

Bienvenido a mi tienda. Son 4€ por entrar.

En ningún momento, la solución a sus problemas debería pasa por cobrar al cliente, aunque dicha cantidad sea devuelta en el caso de aquellos que finalmente realicen una compra, tal y como apunta la noticia. El cliente no quiere pagar por algo que siempre ha hecho gratis, y mucho menos sin recibir un valor añadido. Es más, con practicas de este tipo, aquellos clientes que no se plantearon adquirir el producto por Internet, quizás sea ahora su principal opción.

Las empresas que están encontrando fuertes competidores en el canal online, deben potenciar algo que este canal no ofrece: el contacto personal con el cliente. Es a la fuerza de ventas a quien le corresponde utilizar al máximo sus características para tratar de evitar el desastre. Profesionales más preparados que ofrezcan un valor añadido al cliente, de tal manera que este no solo quiera comprar en la tienda física, si no que además este dispuesto a volver.

¿Que opináis? ¿Pensáis en alguna solución alternativa que pueda beneficiar a todas las partes? ¿Cual sería tu comportamiento como consumidores ante una practica de este tipo? Tu opinión es gratamente valorada.

 


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