Revista Cocina

Bizcocho de mermelada de pera y crema de cacao

Por Cuca
Último día de noviembre y el otoño parece que por fin se ha decidido a visitarnos.
No sé donde vosotros vivís (las del hemisferio sur no os debéis dar por aludidas que allí está llegando el buen tiempo) pero en mi pueblo los árboles seguían con las hojas verdes. Hace dos o tres semanas nos pidieron en la guardería de Lara que llevásemos bolsas con hojas caídas y yo tuve que emplear dos tardes en el parque que hay al lado de casa para poder coger una mísera bolsa, que por cierto no estaba llena, cuando el año anterior tardé un par de minutos en llenarla ¡y eso que ya tenía en casa algunas hojas que he utilizado para las fotos de algunas de las recetas! 
Una pena que no se pueda echar la culpa a nadie del tiempo que os acompaña y de la falta de lluvia ¡ojalá estuviera en manos humanas poner remedio a esta pertinaz sequía! No obstante creo que todos podríamos colaborar un poquito porque el que más el que menos se llena la boca diciendo que lo del cambio climático es un bulo, o está exagerado, pero yo creo que no hay más que comparar los inviernos que pasábamos cuando éramos críos con los que tenemos ahora y nos damos cuenta de la diferencia.
Cuando me he sentado a escribir la entrada de hoy no era mi intención sacar este tema pero me apetece sacar mi vena reivindicativa que hace mucho que no aparece y eso no es propio de mi. Hace muchos años que en cualquier ciudad o pueblo, por pequeños que sean, contamos con contenedores que nos permiten el reciclado de los residuos y basuras que generamos en casa. Todos sabemos qué hay que depositar en cada contenedor e incluso en muchos envases actualmente te indican en qué contenedor hay que depositarlos. Entonces ¿por qué narices va todo al cubo de la basura?
Alguna vez os he comentado que vivo en una zona residencial muy nueva, que a duras penas tendrá 15 años (eso las primeras edificaciones del barrio) y por tanto la mayoría de familias son muy jóvenes. Eso implica que todos hemos recibido una educación y una formación en torno a la importancia del reciclaje de residuos y cómo hay que separar en casa.
Pues me enciendo cada vez que abro el contenedor de los residuos orgánicos (el cubo de la basura de toda la vida, vamos) y veo las bolsas con envases de plástico, con latas, botes de vidrio, cajas de cartón... ¿qué trabajo costará echar cada cosa en un contenedor? ¡si de echo están uno al ladito del otro! Que eso pase en una calle donde vive mucha gente mayor puedo llegar a entenderlo (y sin embargo es soprendente ver cómo los mayores han aprendido perfectamente a separar y reciclar) pero que pase donde la media de edad de los hogares no llega a los 45 años me pone enferma.
Supongo que es más cómodo y ocupa menos espacio en casa tener un único cubo donde se echa todo y después lanzamos la bolsa al contenedor sin tener que mirar nada mas. 
Será la misma comodidad que nos impulsa a ir con el coche aunque solo vayamos a cualquier lugar que esté  a cinco minutos de casa caminando a pesar de saber que aparcar allí es casi imposible y acabemos aparcando en una calle cualquiera que nos obliga a caminar hasta nuestro destino más aún que si hubiésemos ido andando desde casa. Hay algunos que no van al baño en el coche porque no les cabe por el pasillo del piso...
Y a tenor de como se quedan cada tarde las calles del barrio, las pistas deportivas y el parque deduzco que esa misma pereza es la que nos impide explicar a nuestros hijos que los envases de todas las porquerías industriales que les damos de merendar (desde bollos a zumos hiper-mega azucarados pasando por gominolas y snacks diversos hasta llegar a refrescos de cualquier clase) no se tiran al suelo sino que van a una de las muchas papeleras que tenemos.
Es que me hierve la sangre cuando veo comportamientos tan poco cívicos y que van tan en contra de la buena educación y convivencia vecinal.
Lo más penoso es que no es un caso aislado y probablemente el que más el que menos os sentiréis identificados con lo que cuento hoy.
Para quitarnos el mal sabor de boca hoy os traigo un bizcocho hecho con mermelada de pera y crema de cacao ¡que está para ponerle un piso! 
Bizcocho de mermelada de pera y crema de cacao
Es otra receta de las que se había quedado pendiente de publicar desde hace tiempo y con lo bueno que está me negaba a que quedara relegado al olvido. No son las fotos más bonitas del mundo, es evidente, pero son más que suficientes para que os hagáis una idea de la maravilla que nos traemos entre manos.
Ni siquiera tenía una foto del corte, pero os podéis imaginar una miga jugosa, húmeda y deliciosa gracias a la mermelada de pera y al queso de untar.
Yo la hice con mi mermelada de pera casera cuya receta ya compartí hace mucho tiempo y que podéis ver haciendo click aquí  si os apetece meteros en conservas dado que las peras las encontramos todos los días en las fruterías. Si no siempre podéis usar cualquier mermelada que tengáis en casa adaptando la receta a vuestro gusto.
Bizcocho de mermelada de pera y crema de cacao
Crema de cacao no lleva mucha. Sé que ahora no está nada de moda tomar estas cremas porque llevan aceite de palma que no es precisamente lo mejor del mundo, pero tengo que dar salida a los botes que tengo en casa y que por muy poco saludables que sean a mí me siguen sabiendo a gloria bendita y eso que lo que empalaga no va mucho conmigo.  Pero en pequeñas cantidades es toda una tentación.
La crema crea una corteza ¡es está de escándalo! Te dan ganas de dejarla para lo último porque es un bocado sublime (y es precisamente lo que hice casi siempre que me comí un trocito) y combina a la perfección con la mermelada de pera que por si os lo preguntáis su sabor no se nota en exceso en el bizcocho.
Es una lástima que haya recetas que no repetimos porque cuando nos metemos en harinas queremos preparar algo nuevo para siempre disponer de material que compartir en el blog. Y como desgraciadamente no nos podemos alimentar de dulces en exclusiva con un postre o dos si hay suerte (y mucha gente con la que compartir) a la semana vamos contentos.
Aunque sé que vuestras listas de pendientes son al menos tan largas como la mía si alguna vez tenéis un bote de mermelada dando vueltas por el frigorífico o la despensa ¡acordaos de este bizcocho que tan buenos ojos os pone!
Bizcocho de mermelada de pera y crema de cacao
Ingredientes:
* 200 gramos de queso de untar (puede ser light)
* 2 huevos
* 95 gramos de yogur natural (yo usé griego desnatado)
* 60 gramos de azúcar blanca
* 250 gramos de mermelada de pera
* 240 gramos de harina de repostería
* 1 sobre de levadura química
* 2 cucharadas de leche.
* 2-4 cucharadas de crema de cacao
Elaboración:
1. En un bol ponemos el queso crema y el yogur y batimos hasta obtener una crema.
2. Añadimos los huevos de uno en uno y cuando estén integrados ponemos la mermelada y batimos hasta que nuestra mezcla sea homogénea.
3. Incorporamos el azúcar y las dos cucharadas de leche y por último la harina y la levadura y mezclamos hasta obtener una masa cremosa.
4. Untamos nuestro molde con mantequilla o lo forramos con un papel de hornear y vertemos la masa en él. En la superficie ponemos la crema de cacao y con un tenedor o un palillo mezclamos superficialmente con la masa del bizcocho.
5. Introducimos en el horno precalentado a 180º C y horneamos durante unos 45 minutos. Antes de apagar el horno comprobaremos que está perfectamente hecho pinchando con una brocheta de madera en el centro.
Es posible que cuando lleve unos 20-30 minutos tengáis que cubrirlo con papel de aluminio para que la superficie no se dore en exceso.
6. Dejamos templar con la puerta del horno entreabierta unos diez minutos y a continuación sacamos, desmoldamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.
https://sites.google.com/site/dulcessecretosdecuca/bizcocho-de-mermelada-de-pera-y-crema-de-cacao
La mejor manera de conservarlo es envolverlo en film transparente. Si no hace calor en casa podemos dejarlo fuera del frigorífico, pero si lo guardamos dentro mejor que mejor. De todos modos tampoco dura tanto como para dar pie a que se ponga malo. Y si fuera necesario se puede congelar cortado en porciones.
Bizcocho de mermelada de pera y crema de cacaoAunque las fotos que os he enseñado últimamente en Instagram den pie a creer lo contrario la pasada semana fue bastante regular con Lara. Esa tos no auguraba nada bueno y los mocos se le bajaron al pecho. Hasta hoy estamos con inhaladores y con antibiótico y dando gracias de que la cosa no vaya a más porque estuvo con 39 de fiebre todas las noches de la pasada semana y yo ya me veía con la niña ingresada en el hospital.
Se pasa fatal cuando los peques están malitos, encima no puedo evitar una sensación de ser mala madre porque mi hija se ha puesto enferma aún a sabiendas de que no ha sido por dejadez ya que el pediatra la vio dos veces la pasada semana y no tenemos a la niña en la calle a horas intempestivas ni tampoco va desabrigada. En la guardería están casi todos con una tos similiar y allí ya se sabe que es un cultivo para cualquier virus que entre.
Aún así siempre me pregunto si podría haber hecho algo para que no enfermara.
Dada la atención que ha requerido (entre otras cosas he estado durmiendo con ella cinco noches seguidas) la que está enferma esta semana soy yo. Supongo que también ayuda que el otro día "jugando" me metiera en la boca una manita llena de mocos y babas ¡así es imposible no contagiarse!
Cruzo los dedos para que salgamos medianamente indemnes de esta y ojalá sea el susto más grande que nos llevemos este invierno.
Me despido hasta la próxima semana y voy a ver si soy capaz de ponerme al día con las visitas que tengo pendientes ¡que voy con mucho retraso! Por cierto la semana próxima tendré una publicación muy especial ¡no os la perdáis!
Manos a la masa y ¡bon appétit!
Bizcocho de mermelada de pera y crema de cacao

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