Con una textura blandita, como de bizcocho, y el sabor intenso de la fresa; hacen que sean el bocado perfecto en los desayunos y meriendas. Están tan ricas que en casa solo duraron un día y medio y eso que solo somos dos... ¿o será que comemos mucho?
Y ahora que he mencionado a Bertha, no sé si sabéis que está de sorteo por su tercer año de blog. Tan solo tenéis que preparar un brebaje para participar, cruzar los dedos y tener suerte para que os toquen los estupendos regalos que sortea.
- 100 grms de mantequilla.
- 150 grms de azúcar.
- 1 huevo.
- 1 yogurt griego.
- 120 grms de fresas.
- 225 grms de harina.
- 25 grms de maizena.
- 1/2 cucharadita de levadura.
- 1/2 cucharadita de canela.
- Azúcar para espolvorear.
Preparación:
Batiremos la mantequilla, a temperatura ambiente, con el azúcar hasta tener una crema ligera y esponjosa. Agregamos el huevo y el yogurt y mezclaremos todos los ingredientes. Laveremos las fresas, les quitaremos su pedúnculo y las trocearemos en dados no muy grandes y lo añadiremos a la masa. Por último incorporaremos los ingredientes secos que hemos mezclado juntos en un bol y tamizado, la harina, la maizena, la levadura y la canela. En una bandeja de horno, con papel sulfurizado o un silpat, vamos poniendo cucharadas de masa redondeándolas un poco, sepaándolas unas de otras ya que crecerán al hornearse. Espolvorearemos un poco de azúcar y meteremos al horno precalentado, con calor arriba y abajo, a 170º durante 20 minutos. una vez fuera del horno las pondremos en una rejilla para dejar enfriar por completo.
* He modificado la cantidad de fresas de la receta original. Hablando con Bertha me dijo que se había quedado un poco corta en su receta, así que yo le puse el doble de lo que ella indicaba. Con esta modificación estaban perfectas.
La que está agradecida soy yo, por mostrarnos con cada una de vuestras actualizaciones entradas preciosas ,llenas de vida, de ternura, de ideas geniales, de tanto afecto y de cosas que me gustan. ¡¡Fin de semana feliz, muy feliz!!