En cada ocasión la curiosidad me depara sorpresas, y ahora es el turno de Bookstagram.
¿Qué será esto?, pienso. Evento para jóvenes, dice el programa de actividades del día. Lo cual se confirma rápidamente al observar la fila de chicos aguardando el ingreso a la sala.
Con mis casi cuarenta, desentono de lo lindo en medio del piberío.
Son fotos cuidadas, artísticas, tomadas con verdadero amor por la lectura, en las que se suman objetos decorativos, como pétalos de rosa, papelitos de colores, una taza de chocolate o de café.
¿No se les viene a la cabeza la cantinela repetida de que la gente ya no lee, y menos aún los chicos?
[Las fotos publicadas en este artículo pertenecen a @locaxlibros]