Hoy voy a rescatar los lápices de colores que los niños ya no quieren, porque son pequeñitos.
Sólo necesitamos unos cuantos de estos lápices, 3 o 4, bien afilados. Un poquito de fieltro, un imperdible de broche y silicona caliente. En este caso, he utilizado un abalorio de madera en forma de letra, ya que es un broche personalizado.
Se pegan los lápices entre ellos, dejando las letras hacia la que será la parte de atrás. Tienen que quedar bien alineados. Por la que ya es la parte de atrás, que es la más fea, se pegan un trocito de fieltro en vertical, y sobre él, el imperdible.
Por la parte de delante, pegué una letra de madera, que queda genial.
Puede ser un regalo perfecto para una maestra, o a alguien que le guste dibujar o se dedique a ello.Este DIY participa en la VI Fiesta de Enlaces de las #diogenerasFacebook ´´ Pinterest ´´ Twitter ´´ Bloglovin' ´´ Instagram