Bucaneros y Corsarios.

Por Louzan
Hoy creo llegado el momento de hablar de la distribución en el mundo del vino.
Lo digo así, como con solemnidad, porque el tema es, para mi, uno de los pilares fundamentales en la actual situación de caída en picado del consumo de vino y de la endémica falta de conocimientos y difusión de eso que damos en llamar "cultura del vino".
La alusión a Bucaneros y Corsarios viene al caso por como adquirieron su condición. Los primeros, empujados por las circunstancia (la invasión española del siglo XVI de su lugar de residencia, la isla La Española), los segundos con amparo de la ley y por orden del rey o la reina, para hostigar y dificultar el comercio de la otra parte.
Unos pirateaban por necesidad, los otros por negocio.
En el mundo de la distribución existen dos claras vías, que a veces se entrecruzan pero que habitualmente viajan en paralelo. La mayoritaria  apuesta por el volumen, ignora la calidad mas allá de si se vende o no y menosprecia a la competencia ejerciendo una especie de "dumping" comercial realmente vergonzoso. Basan sus ventas en los regalos, las superofertas y las prebendas, en "acaudillar" en cierto modo al hostelero/cliente a base de saturación, ofreciéndole a un tiempo el agua, el refresco, el zumo y la cerveza y, a cambio, proponiendo a este vinos de dudosa calidad pero gran volumen y magnifico precio. Vinos da la Rioja, principalmente, aunque en este sentido el reciente Informe anual del mercado del Vino en España 2012 apunta a que el problema de "esquizofrenia" que padece el sector va mas allá.
La Rioja aplaudía en una reciente nota de prensa ser el "lider nacional" en venta de vinos, copando prácticamente el mercado nacional (un 61,2% del vino comprado en Hostelería y Alimentación proviene de aquella zona), sin pararse a analizar otros datos dramáticos y marcadores de una tendencia autodestructiva.
Y es que, a la vista de los datos, a la gente no le gusta el vino. Es mas, lo detestan.
Dos indicadores deberían, a mi entender, ofrecer una clara muestra de esto ultimo. En este mundo, en "nuestro mundo" hay máximas que, con sus enormes matices habituales, todos entendemos por ciertas. Una de ellas es que las regiones de Valdepeñas y la Mancha abandonaron hace tiempo la linea de los que queremos denominar "vinos auténticos" o de garaje, o de pequeña producción. Como sea. En su lugar se practica una suerte de agricultura extensiva, amparada en ayudas europeas y nacionales, que han llevado a estas zonas concretas, de grandes extensiones y difíciles condiciones, a ser productoras de millones de litros. En ese contexto, el mercado de la gran distribución en alimentación (Hipermercado) ha impulsado con claridad esa tendencia. Un 17,5% del vino consumido en supermercados, tiendas al por menor e Hipermercados provenía de estas zonas. No de la Ribera, ni de Campo de Borja, ni de Jumilla. El contraste con las ventas en Hostelería es brutal. En ese mercado a La Mancha y Valdepeñas los adelanta claramente la Ribera del Duero. La batalla por el gran consumidor está perdida antes de empezar.

Yendo al mercado hostelero (restauración y canal HORECA) el panorama no es mucho mejor. Mientras entre nosotros, los "del otro lado" triunfan los vinos del noroeste (Galicia y Bierzo, mas novedades en Asturias, León o incluso por nuevos vinos en la Rioja o la Ribera del Duero) las cifras marcan una linea bien diferente. La hostelería sigue consumiendo masivamente Rioja, un 76% del total. 3 de cada 4 botellas que se abren en un restaurante, bar o local de tapas son de la Rioja. Con esto no quiero decir que todos sean industriales, pero los grandes volúmenes apuntan a grandes productores, los ya conocidos y habituales, capaces de producir en una misma añada mas de 15 millones de botellas. Evidentemente la cifra incluye a otros vinos que nos gustan, seguro, pero al no poder apreciar el desglose deberemos interpretar que quien mas produce en esa zona (y sigue produciendo) debe ser quien mas vende.
Del noroeste, por cierto, ni rastro. Tal vez se encuentre entre el 0,8% de vino del Bierzo consumido en Hostelería o en el 4,5% del denominado "Resto". Que gran palabra resto para definir lo que "pesan" en realidad las grandes marcas gallegas en el mercado del vino. Lo recordaré la próxima vez que lea "Exito absoluto de ventas del Albariño en Madrid" como titular en otra nota de prensa de la DO Rias Baixas.
Por otra parte la culpa absoluta la tiene el publico, al menos en un alto porcentaje. A pesar de contar con uno de los mejores viñedos de España, en el noroeste el vino mas consumido, casi a la par que el resto de la oferta, es el Rioja. Solo se bebe mas Rioja que en el noroeste de España...en la Rioja.
¿Por qué?. Bueno, las lecturas pueden ser múltiples y variadas pero, sin entrar en profundidades yo hago dos. La primera, el nulo nivel general de capacitación y preparación de la hostelería. Si no se tiene ni idea de algo malamente se pueden pretender vendérselo a nadie. Y, al menos en Galicia, los hosteleros que saben lo que hacen cuando deben concebir y preparar una carta de vinos son minoría. Una irrisoria minoría. La mayoría son víctimas (de motu proprio) de la gran distribución, que les regala terrazas, barriles de cerveza, toldos o viajes a bodegas "con masaje incluido" a cambio de que vendan cantidades ingentes de vinos industriales, en carta o por copa, cortados todos por el mismo patrón y, por supuesto, Riojas. O Riberas, para los mas "aventurados". Hasta aquí los Corsarios. Pero, en las mismas procelosas aguas maniobran también, eludiendo las tormentas, los vendavales y los pillajes (la competencia desleal, día a día habitual en la hostelería en Galicia) los Bucaneros.

Estos últimos tienen aprecio por la diferencia, por la distinción. A veces ese aprecio se adquiere por pura supervivencia, al estar el mercado de los vinos industriales copado por los mas avezados "corsarios" de la gran distribución. Otras veces ese aprecio es propio del vendedor, al que le gusta el vino y que habitualmente es autónomo o gestor de una pequeña distribuidora. En Galicia hay (o había, no lo se bien) dos grandes Bucaneros. Uno, "Maria Fechoria", aglutina buena parte del mercado del vino gallego que mas llama la atención en este "mercado paralelo" en el que nos movemos una triste minoría. El otro bucanero es "LV Vigo", personificado en la figura de Antonio Torrado, una de las personas mas desconocidas del mundo del vino autentico y que mas sabe de el. Todo un personaje, honesto, capaz y trabajador como pocas personas que yo haya conocido. Testarudo y serio a rabiar, pero buena gente. Uno de los que mas sabe de vinos portugueses y que importa alguna de las mas interesantes bodegas en aquel país.
 Entre las dos empresas, Fechoria y LV, luchan a diario una batalla perdida contra los demás, principalmente otras dos grandes distribuidoras, con sede en Vigo y A Coruña, pero con tentáculos por toda Galicia, donde mandan y ordenan. Ellos, los Corsarios, copan el 75% del mercado del vino en Hostelería, a base de regalar, rebajar hasta el saldo o minusvalorar a la competencia en una estrategia claramente concebida para copar el mercado. En no pocas comarcas lo logran. Las ciudades son mas complicadas. El publico, aunque habitualmente desinformado, busca una mayor oferta acorde a su situación, quiere mayor novedad y mayor especialidad y eso implica una variedad que ni siquiera los mas grandes pueden ofrecer. Ese es el terreno en el que esta gente trabaja, peleándose a diario con hosteleros, clientes totalmente ignorantes, iletrados en vino pero ricos a base de ofrecer lo mismo que todos los demás, pero mas barato. O por monopolios propios del rural gallego, donde tener un bar daba de comer a una familia durante décadas por ausencia de competencia viable en quilómetros.
En ese terreno uno debe explicar  a alguien que piensa que en España no hay mas tinto que el Rioja, que existe un Mencia de Sober envejecido en barrica extraordinario o que los albariños no son tintos "¿Como que non?, pois eu vin un o outro día¡", "O que vería vostede sería un Rias Baixas tinto, ¿non?", "Bueno, eso, Albariño¡".  Y así a diario. Y así en casi todas partes.
En las procelosas aguas del particular mar Caribe de la distribución se vive y se muere cada día en cada esquina, en cada taberna, en cada restaurante, en cada supermercado. Entre ignorantes, millonarios por decantación o herencia y una nube tóxica de comerciales a comisión de los mas grandes, dispuestos a todo y mas por hacerse con la "pizarra" de aquella taberna nueva o con la carta de aquel restaurante de moda. Así es imposible.
En 2010 en España se consumieron en total 622 millones de litros de vino. El año pasado la cosa calló la friolera de 23 millones de litros y lejos de estancarse el informe afirma que de 2011 a 2012 se perdieron otros 5 millones de litros. Mientras, en la Rioja, los de siempre hablan de los nuevos prescriptores de vino presididos por un viejo prescriptor de 67 años prácticamente retirado.
Genial.
 
*Fotos en la web.