Foto tomada en Radioplane
Norma Jeane Mortenson, tal su verdadero nombre, tuvo una niñez difícil y una adolescencia nada mejor que incluyó vejaciones, varias casas de adopción y hasta una tartamudez temporal luego de testimoniar cómo mataban a su perro a balazos. Fue una amiga de su madre quien al tenerla a cargo, luego de que esta sufriera una crisis nerviosa, le inculcó las ansias de convertirse en una estrella; oportunidad que le llegó casi de casualidad a los 16 años cuando fue fotografiada en la fábrica de municiones Radioplane donde trabajaba. Esa foto apareció publicada en 1944 en la revista Yank, The Army Weekly y le valió una carrera como modelo que posteriormente le ganara un lugar en Hollywood. No nació con ese rubio platinado que le conocemos pero cuántas mujeres habrán teñido sus cabellos como ella para parecérsele. Marilyn casi sin proponérselo fue inspiración de muchas y sueños codiciosos de millones. Marilyn es el mejor ejemplo de que fama y fortuna no hacen la felicidad, y me pregunto si de haber llegado a nuestros días, hubiera encontrado la manera de hacerse una carrera seria, lejos de la siempre sensual figura de la rubia llamativa. Aun sin maquillaje era toda una belleza y hoy le hacemos un pequeño homenaje en nuestro espacio de Butacas de luz con algunas fotografías porque seguir hablando de una figura de la que ya tanto se ha hablado sería casi ser redundante.