Aunque casi han pasado dos meses desde que finalizó el Mundial de Fútbol, todavía estamos en plena resaca. La reunión de los 48 países participantes nos sirve para iniciar la nueva andadura en este blog con la selección que enamoró a todos y que fue la favorita de la gran mayoría hasta que se tuvo que despedir. Por supuesto, hablamos de Cabo Verde. A todos nos enterneció la lucha y el arrojo de una nación que se clasificó por primera vez en su historia en una cita mundialista y que consiguió pasar de la fase de grupos para perder, en la prórroga, contra Argentina. Además, ha empezado a popularizarse entre el turismo de masas por sus maravillosas playas y, no lo vamos a negar, por su bajo coste. Sin embargo, ¿sabemos ubicar en el mapa a Cabo Verde?
Buscando la fortuna
Para empezar, está situado en el África Occidental y es un archipiélago compuesto por diez islas. Forma parte de la Macaronesia, que dicho así posiblemente no nos suene de nada, pero si desglosamos la formación griega makarios en feliz y nesos en islas, nos sale la traducción de Islas Afortunadas. ¿Y qué islas forman parte de esa región tan feliz? Pues ni más ni menos que las Islas Canarias, Azores, Madeira y Salvajes (Portugal) y Cabo Verde, el único país independiente. Como curiosidad, se denomina así a esa sección porque, según la mitología griega, ahí descansaban los héroes.
Cabo Verde está dividida en dos islas, las de Barlovento y las de Sotavento. Las de Barlovento forman el grupo norte, que incluye seis islas principales: Santo Antão, São Vicente, Santa Luzia (deshabitada), São Nicolau, Sal y Boa Vista. Por otro lado, las de Sotavento son Maio, Santiago, Fogo y Brava.Además, el país cuenta con otros 16 islotes. Se dice que, cuando Dios terminó de crear el mundo, se sacudió la manos y cayeron varios granos de tierra al Atlántico: así nació Cabo Verde.
Aunque fueron lugar de paso para fenicios y africanos, estuvieron prácticamente deshabitadas hasta el siglo XV, cuando las descubrieron el portugués Diogo Gomes y el genovés Antoni da Noli. Poco a poco, se fueron conquistando todas y cada unas de las islas y, por eso, y por lo típico de la época, la gran mayoría están nombrada así en honor a un santo. Por supuesto, se convirtieron en colonia portuguesa en aquel momento de grandes conquistas y la necesidad de demostrar quien tiene la batuta más grande gracias a su ubicación estratégica, puesto que conectaba a la perfección África, América y Europa. No obstante, su principal actividad fue el comercio de esclavos, porque podían cogerse muy fácilmente del continente africano.
Una tardía independencia
No fue hasta 1975 cuando lograron su independencia, aprovechando la revolución de los claveles sufrida en Portugal un año antes, con Arístides Pereira como su primer presidente. Durante 15 años funcionó el esquema de partido único hasta que en 1990 se abrió al multipartidismo, que es como funciona ahora, con sus luces y sus sombras pero, comparado con el resto del continente, pues ni tan mal; existen cosas tan curiosas como la libertad de prensa y la participación ciudadana.
Su economía se basa en la agricultura, pesca y, sobre todo, en el auge del turismo en los últimos años, convirtiéndose en un destino de moda debido a sus paradisiacas playas y los precios tan bajos, sobre todo si se comparan con otros destinos similares. A pesar de todo, la población del país es más extensa fuera que dentro; hay entre 700.000 y un millón de caboverdianos viviendo fuera, frente a los 520.000 que sí que viven en el archipiélago.
Cabo Verde destaca por ser un lugar único para el desove de tortugas. Para los de actual informe Pisa, un desove es acción y efecto de desovar y desovar es, según la RAE, dicho de la hembra de un pez, de un anfibio, de un crustáceo, de un molusco o de un insecto: soltar sus huevos o huevas. Durante los meses de junio a octubre, se pueden ver llegar miles de tortugas verdes y carey, sobre todo en las noches de luna llena. A partir de septiembre, las tortugas babies comienzan a salir del cascaron y es todo un espectáculo verlas ir hacia el mar a disfrutar de su nueva vida.
Únicos en su folclore
Por otro lado, su peculiar ubicación geográfica también ha influido en su folclore, como su música, que habla de ese espíritu que embriaga al país. Allí nació el morna, el género musical más emblemático de Cabo Verde, una mezcla entre el blues y el fado portugués que forma parte del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad de la Unesco. Puede ser cantada o interpretada con instrumentos de cuerda, aunque también pueden participar pianos y contrabajos. Sus letras evocan el amor, la separación o el reencuentro y se canta en el criollo de Cabo Verde, que es el idioma para todo de los habitantes del país, aunque el oficial sea el portugués.
Si tienes la oportunidad, vacaciones disponibles en tu puesto de trabajo y dinero, Cabo Verde puede ser un destino donde estar lejos y cerca de todo. Solo el año pasado recibió a más de un millón de visitantes y con intención de seguir creciendo. Hazlo antes de que sea el próximo lugar instagrameable del momento.