Calamares rellenos, un Amor de Película

Por Gloria Pomares Garcia @GloriaPomares

Año 1965, Gran Vía, Madrid.
La señorita Donaire había quedado en el "Palacio de la Música" para ir al cine con una amiga. Salían tranquilamente comentando la película, cuando unos chicos se acercaron a ellas.

Sin conocerse de nada y con el aplomo propio de un galán de Hollywood, el señorito Romo le dijo a la señorita Donaire:
"Yo sé que me voy a casar contigo"
¡Qué claro lo tenía!
Una vez roto el hielo de esta forma tan rotunda, comenzaron a conversar y resultó que tenían muchas cosas en común...

Ninguno de los dos era de Madrid. La señorita Donaire era sevillana, pero vivía en la capital desde que a su padre, director de banco, le destinaran allí.
El señorito Romo era de Barcelona, y se trasladó a vivir a Madrid con 26 años, también por motivos laborales.
Aquella tarde, el grupo de nuevos amigos acompañaron a la señorita Donaire a su casa, en el Paseo de las Delicias.
El señorito Romo le pidió el teléfono, pero ella no quería dárselo. Finalmente consiguió que le dijera la suma de los números... ¡Y al día siguiente ya la estaba llamando!
Así, con este comienzo propio de un guión de película, fueron conociéndose, terminaron por hacerse novios y por supuesto... 
¡SE CASARON!


Una de las veces que fueron a Barcelona a visitar a la familia, la señorita Donaire quedó encantada con unos calamares que había preparado su suegra.
Durante muchos años la familia Romo Donaire (Julio y Matilde), con sus tres niñas, disfrutaron del sabor de estos ricos calamares rellenos, especialidad de la abuela.
Y colorín colorado... fueron muy felices y (además de perdices) comieron ¡Calamares rellenos! ;)

Ingredientes:
- 1kg (aprox) de Calamares de tamaño mediano. Mejor si son de origen español, pues son más gruesos y es más sencillo rellenarlos.
- 1 cebolla
- 2 dientes de ajo
- 2 tomates maduros
- Perejil
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal
¡Y palillos! (para cerrar los calamares)

Elaboración:
Limpiamos bien los calamares, separamos los tentáculos y las aletas y las troceamos (en trocitos pequeños). Reservamos para el relleno. 
Los calamares deben quedar de forma que los podamos rellenar.
Machacamos el ajo con el perejil en un mortero.

En una cazuela no muy alta, cubrimos el fondo con aceite de oliva. Rehogamos la cebolla y una vez pochada añadimos los tentáculos y las aletas de los calamares que habíamos troceado previamente. Echamos un poquito de sal.


Una vez todo bien rehogado, rellenamos con esta mezcla los calamares y los cerramos con un palillo por la parte de arriba.


En la cazuela, doramos los calamares rellenos y cerrados. Si el aceite anterior es poco o está quemado, ponemos aceite nuevo.

Una vez dorados, añadimos el ajo y perejil.
En una pequeña sartén freímos los dos tomates y lo añadimos a los calamares.

Como los calamares sueltan agua, no es necesario añadir más. Los dejamos cocer hasta que veamos que están hechos. Comprobamos el punto de sal.

Dejamos que reduzca la salsa a fuego lento, con cuidado de que no se quemen y comprobamos el punto de cocción pinchando con un tenedor, si están enteritos es que están listos.

Y ya podemos disfrutar de estos ricos calamares rellenos, una receta ideal para compartir en familia, tal y como hacen los Romo Donaire.

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Las manos que veis en las fotografías, son las de Matilde, la "Señorita Donaire". Hoy ya es abuela y prepara estos ricos calamares que aprendió de su suegra, para sus hijas, yernos, nietos...
¡A todos les encantan!
Una de sus hijas, Ana Romo, es fiel seguidora del blog. Cuando le propuse a Ana participar en la sección de HISTORIAS REALES, RECETAS GENIALES enseguida pensó en compartir con nosotros esta deliciosa receta, que tanto sabor familiar tiene para ella.
¡Muchísimas gracias a Ana y a Matilde! Podéis estar seguras de que a partir de ahora muchas más familias como la vuestra, disfrutarán del sabor de estos exquisitos calamares rellenos.
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¡Tengo muchas más preparadas!

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