-¿Tú entiendes la fiesta esa de Jalovín? -le dice ella.
-¡Huesos de santo! -exclama él.
-¿Y lo del triquitraque o como se diga? -de nuevo ella.
-¡Y unos buñuelos! -él a lo suyo
-Cuando estábamos vivos todo era mucho más fácil -suspira ella
-¡De cabello de ángel! -gimotea él.
Los vi perderse, blancos y errantes, por la esquina de la pastelería.