Calla, canalla – @Ordinarlives

Por De Krakens Y Sirenas @krakensysirenas

El tiempo ha pasado desde aquel día que me cerraste la puerta en las narices y me gritaste a la cara cada una de las cosas que nunca antes te habías atrevido a decirme. Que mientras trataba de replicar me dijiste: Calla, canalla; y escupiste al suelo con rabia y yo me sentí como en una jodida canción de Bunbury, y me convertí aquel día en un tipo que viste pantalones negros y botas, que tiene la voz rasgada y que conduce siempre con la ventanilla abierta mientras se le apaga el cigarro en los labios. Que nunca antes lo fui, en canalla me convertiste tú y ahora lo proclamo a los cuatro vientos.

La vida ahora me sabe a poco sin alcohol en el cerebro y mujeres en mi habitación, lo admito. Me siento vacío si no sonrío a cualquier chica en un bar y me da un No rotundo por respuesta. He perdido el único barco en el que quise navegar y me he convertido en piedra y parece que todo me da igual, aunque por dentro siga siendo el mismo huracán que se deshacía entre tus manos, que acababa por transformarse en llovizna fina, de esa que sólo molesta si no estás acostumbrado.

Ya no soy el mismo, me has convertido en un pirata con garfio y parche que se arrastra sin querer llegar a ninguna isla porque ya no se hacen islas como tú. Un pirata obligado a beber ron en la piel de otras porque estás lejos y el mar siempre le recuerda a ti. Maldita la vida de bandido solitario, de emperador sin súbditos, de ladrón de guante blanco, de lobo ártico.

Obligado a creer en una religión de la que no eres la diosa, obligado a irme a la cama escuchando música para tratar de no pensar en ti, obligado a escribir en una libreta para que nadie sea capaz de leer las lágrimas de un auténtico perdedor al que la vida le sonría con los dientes torcidos.

La indiferencia fingida nos va a acabar matando, las sonrisas de mentira, la carne débil, y el ejército de besos que todavía nos está esperando en algún lado. Creo que todavía tienes mis calzoncillos en el cajón de tu mesita de noche, y eso debe significar algo.

Que soy canalla de cara a la galería para que el público sonría y baile conmigo. Canalla para jugar con quien sea capaz de quitarse las bragas sin mucho esfuerzo. Canalla para quien quiera retarme a recitar poemas de Whitman y tenga a Ginsberg en la mesita de noche. Canalla de puertas para afuera pero que se hace barro en su sofá. Canalla para quien quiera drogarse hasta quedar inconsciente y despertar en cualquier parte.

Canalla, ahora sí, pero me quieres y te quiero. Déjame entrar.

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