Vista de la Virgen de la Peña desde el Albergue Municipal en Congosto, al caer la tarde.
Como si en el corazón saltara la Obertura de Guillermo Tell de Rossini (Pésaro 1792 – París 1868) que todos recordamos de manera simplificada como un crescendo continuado desde el lento inicio de los violoncelos hasta el galope final de las trompas que envuelven el brillo orquestal, el brillo de la luna ilumina nuestros pasos sobre el camino que desciende entre la hierba de los prados hasta el arroyo Noceda que atravesamos por un antiguo puente.
Después, camino arriba, el monte rico en castaños centenarios se abre paso a una vega de extensos viñedos y frutales. La luna en todo su esplendor palidece con la inicial claridad del alba cuando los peregrinos cruzan el dormido pueblo de Arlanza. Entre la bruma y la luna queda atrás el pequeño pueblo mientras caminamos un corto trecho por la carretera antes de entrar a una alta meseta de robles y encinas entre rutas locales que los caminantes vamos sorteando según nos dirigen las flechas amarillas.
Hemos pasado el pueblo de Arlanza.
La altura, una vez conquistada, es de caminar sereno hasta Losada. Aquí han decidido trasladar las fiestas de San Miguel al segundo fin de semana de agosto pues aún “quedan veraneantes”. La noche del viernes hacen “la noche de las bodegas” en la que abren las puertas para convidar y degustar los ricos licores de sus cosechas. Este pueblo también conserva el lavadero con su fuente, también la fuente de Villouta con agua natural de los vecinos montes.
Nos encontramos con este roble que canta para nosotros melodías antiguas.
Abandonado este pueblo, la carretera continúa en su mayor parte por la carretera excepto algún pequeño tramo de bosque donde encontramos árboles curiosos como este viejo roble que canta melodías antiguas a los peregrinos o que acaso sea una puerta misteriosa hacia la eternidad. La Obertura de Guillermo Tell ha concluido cuando llegamos a Rodamillo con su crucero y el nombreestampado en grandes letras en una pequeña plaza.
Salimos cruzando la carretera para adentrarnos en una pista de difícil pisada pues está tachonada durante muchos metros en grijo suelto de menuda piedra. Caminamos entre bosque que va cambiando los numerosos castaños (muchos están secos por el abandono y por los años) en un misterio de desolación y soledad, a otro misterio de exuberancia y vitalidad de alcornoques que cantan y bailan a nuestro paso y aún nos convidan a recorrer la ruta botánica del Zofreral, antigua palabra del Bierzo (“zofreiro”, del latín “suber”) con la que designan al alcornoque.
En Cobrana nos detuvimos en el pórtico del templo de Santa María Magdalena.
Entramos en Cobrana y nos detenemos en el pórtico su templo de Santa María Magdalena para visitar el potro de herrar y las ruinas del que fue Palacio del Vizconde de Quintanilla Flórez. Desde aquí a Congosto faltan unos tres kilómetros siguiendo pistas muy visibles, de imposible pérdida. Nuestra ruta del Camino Olvidado marca casi seis kilómetros porque manda a los peregrinos hasta el vistoso Santuario de la Virgen de la Peña, allá en lo alto del pueblo. Un lugar muy interesante si se encontrara abierto, pero solamente se puede visitar los domingos cuando se celebra la eucaristía a las siete de la tarde (puede que esta información sea irrelevante con el paso del tiempo). Yo, sí hice esta impactante subida; incluso me detuve unos minutos a contemplar el Santuario y rezar desde la escalinata que va ascendiendo entre las estaciones del Vía Crucis.
Santuario de la Virgen de la Peña.
Una vez arriba, estamos en un magnífico mirador para contemplar el Bierzo, con hermosas vistas hacia el embalse de Bárcena en el río Sil. Descendí por atajos guiado más por la vista de Congosto que por las flechas amarillas, hasta llegar al albergue municipal que está aprovechando los vestuarios de un campo de futbol, seguramente en desuso deportivo. La jornada ha sido de sol y magnífica temperatura.
Estas poblaciones del Bierzo por las que pasamos fueron repobladas tras las conquistas cristianas de Ordoño I y el Conde Gatón. Mantienen costumbres muy parecidas en todos los lugares, entre las fiestas más populares destacan los magostos, que es la exaltación de la merecidamente renombrada castaña del Bierzo, y las fiestas del Botillo en el mes de febrero.
Mural de Congosto con un peregrino del Camino Olvidado a Santiago.
En Congosto pasamos una tarde apacible para ver el monumento al navegante Álvaro de Mendaña que nació por estas tierras el año 1541 y murió en la isla de Santa Cruz en 1595, descubrió las islas Salomón y las islas Marquesas; de conversaciones con unas cuantas personas, sentados en la terraza del bar; dando sosegados paseos visitando los exquisitos murales que adornan el pueblo…
Javier Agra.