En la lucha contra el Cáncer hay muchas personas implicadas, además del personal sanitario, por eso en este artículo te explico mi experiencia personal como voluntario, en la ludoteca del Hospital Infantil de Zaragoza, para que veas como con recursos sencillos se puede hacer frente al cáncer, más allá de la medicina convencional.
Como voluntario de la ludoteca del Hospital Infantil de Zaragoza, mi misión consistía en acudir, junto a mis compañeros y compañeras a la planta de honcología, una o dos tardes a la semana y plantearles a los niños y niñas, que encontrábamos allí, actividades de ocio y tiempo libre, para hacer que su estancia en el hospital fuera un poquito má agradable.
Las actividades que se realizan en este tipo de voluntariado van desde manualidades hasta juegos de mesa, adaptados a lan circunstancias, y sobre todo a los intereses de cada niño y niña.
Además de esta función, por mi parte, trataba de aportar gotas de humor y optimismo a todas las personas con las que coincidía en el hospital cada semana, sin juzgar ni preguntar, pues donde está el humor, el juego, el optimismo y la risa compartida, la crítica, los juicios de valor, el miedo y el pensamiento negativo dejan de tener sentido, por lo que desaparecen, favoreciendo el efecto curativo de las medicinas.
En muchas ocasiones mi labor era acompañar a padres, madres, abuelos, tíos, y niños en situaciones dramáticas, en las que las enfermeras deben poner su cara menos divertida, aunque eficaz.
En estas situaciones, mi objtivo era calmar a la persona que tenía al lado, con pequeñas dosis de optimismo, humor compartido y escucha activa, herramientas con las que alcanzar el bienestar en tiempos de crisis.
¿Y tú como has celebrado el Día Contra el Cáncer Infantil?
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