Cantar de Mío Cid (I): Autor

Por Esteban Esteban J. Pérez Castilla @ProfedLetras

Las grandes obras de la literatura española se han visto inmersas en la oscuridad de no saber quiénes son sus autores. El Cantar de Mío Cid es ejemplo de ello, pero también hay otras como La Celestina –puede ser que tuviera incluso tres autores-, El Libro de Buen Amor –quizá no lo escribió Juan Ruiz- o el Lazarillo de Tormes, que se ha catalogado como anónimo hasta hace poco.
El caso del Cid es parecido al del Lazarillo: no se sabe quién es el autor de la obra. Solo se conserva un manuscrito de la obra y este se encontró guardado en el Concejo de Vivar en el s. XVI y cambió de mano varias veces hasta llegar a la Biblioteca Nacional, que es donde hoy está archivado. Por supuesto, en el texto no se dice quién lo escribió y desde entonces se libra batalla para descubrir quién fue su escritor.
Lo único que se anota en el colofón o explicit –el final- es:
Quien escribió este libro dél' Dios paraíso, ¡amén!
Per Abbat le escrivió en el mes de mayo
en era de mill e .CC. xL.v años.

La teorías giran en torno a tres estudiosos:

Menéndez Pidal


El gran estudioso del Cid en España fue Menéndez Pidal y, para él, este Per Abbat habría sido un clérigo que copió el texto alrededor del año 1140. Esta fecha y autor tan tempranos los deduce por la gran cantidad de arcaísmos presentes en la obra y opina que el autor debía ser de algún sitio cercano a Medinaceli.
Sin embargo, ante la distinta procedencia de palabras dialectales –aragón, la rioja- y cierto desconocimiento de la geografía de Castilla, llegó a teorizar sobre la posibilidad de que el texto hubiera sido escrito por varias manos.

Collin Smith


Este autor inglés considera a Per Abbat autor de la obra y piensa que el manuscrito conservado sería una copia fiel del texto original. 1207 es la fecha de composición original y los préstamos franceses se deducen porque Per Abbat sería un notario de la época que leía épica francesa. Agrega que con este poema nacería la épica hispánica.
Con posterioridad, se retractó de su teoría y admite que Abbat pudo ser un copista.

Actualidad


Hoy en día, se tiene muy en cuenta los estudios y correcciones de Pero Ubieto. Este investigador considera que el texto se debe atribuir a un autor culto, quizá jurista, y con conocimientos de derecho, mucha erudición y lectura y gran capacidad versificadora. Esto se nota por su lenguaje culto, jurídico y administrativo, especialmente en el tercer cantar.
Por sus conocimientos geográficos muy detallados de Burgos y el Jalón, debe proceder de algún punto de Burgos o la frontera entre Castilla y Aragón.
Por reflejar el problema de rifirrafes y guerras en la frontera entre moros y cristianos (s. XII), el autor debe situarse quizá a finales del siglo XII o principios del XIII. Antes no podría ser, puesto que palabras como “fijodalgo” se emplearon por primera vez alrededor de 1177.