Capítulo 32. Despedidas.

Publicado el 04 marzo 2014 por Xabifernan @UnBloggeroMas1
Capítulo 32. Despedidas.

No tuvieron que preparar muchas cosas más porque el plan de David era brillante, solo faltaba esperar al martes. Así que estuvieron juntos un rato más y después Bruno y David volvieron al orfanato y Alex a casa.Lo que Alex ya sospechaba era que aquel camino para ir a casa iba a ser más difícil de lo que había sido el venir. Porque aquella vez el pie no le dolía, le ardía del dolor.Los primeros cinco minutos de trayecto fue a la pata coja y más o menos los llevó bien. En los cinco siguientes agotó todas sus fuerzas y tuvo que sentarse porque era imposible poder apoyar el pie.Mientras estaba sentado se preguntó qué hora sería y cuando miró el reloj se llevo una auténtica sorpresa. Eran las ocho pero como cada vez dejaban más atrás el invierno y el verano estaba más cerca los días se hacían más largos.Alex empezó a hacer cuentas que acabaron así: “Si he tardado una hora en venir y con varios tramos esprintando y otros tramos andando ligero más luego el bus que no se ha parado en ninguna parada… Ahora que me arde el pie y no puedo esprintar y el bus parará en la mayoría de los sitios tardaré el doble del tiempo como mínimo” fue lo que la cabeza de Alex estuvo pensando mientras descansaba sentado en el borde del camino.Si iba a tardar dos horas llegaría a casa a las diez y tardaría algo más de dos horas. Eso sumado a cenar y todo... Probablemente iría a la cama tardísimo y encima mañana le tocaba colegio.Siguió andando a la pata coja también pero bastante más despacio. Cuando vio que quedaba solamente un kilómetro para el pueblo se alegró por una parte porque ya le quedaba menos de la mitad del trayecto. Aunque ya hubiera pasado media hora se alegró igualmente.Alex no tenía ni idea de lo que haría al llegar al  pueblo. Podía hacer dos cosas, o ir a casa directamente o pararse en bar o en algún sitio a descansar y pedir hielos para ponérselos en su inflamadísimo tobillo. Lo que decidió al final justo cuando ya empezaba a entrar por las afueras del pueblo donde estaba el cartel con el nombre decidió qué hacer: Si el bus tardaba mucho iría a un bar y si no tendría que aguantarse a llegar a casa. No podía perder más tiempo.Aunque ya estaba en el pueblo tuvo que pararse otra vez más ya que aunque no hubiera descansado ninguna otra vez a parte de la primera había apoyado en varias ocasiones el pie inconscientemente y el dolor iba en aumento.Lo peor que podía pasar si el dolor seguía subiendo era que ser desmallara. Cuando por fin llegó a la parada de bus no le dio casi tiempo a mirar si venía en el cartel porque apareció de repente y no le quedó otra que montarse. Había pasado una hora y estaría ahí metido en aquel bus cuarenta minutos fijo.El bus apestaba y estaba lleno de gente. La mayoría eran granjeros que habrían venido a vender cosas o algo por el estilo. La mala suerte que tuvo Alex fue que no pudo sentarse. Tuvo que estar de pies durante todo el trayecto. Aunque eso no fue lo peor. Lo peor claramente fue cuando uno de aquellos granjeros, que aunque fuera algo más joven era igual de desagradable, se puso a correr y le pisó el pie.Como Alex no quería problemas se aguantó todas las ganas que tenía de pegarle, pero supo que si le llegara a pillar en otras condiciones y en otro sitio le habría pegado.Cuando por fin el bus llegó al pueblo de Alex había pasado una hora, entre que los granjeros subían y bajaban con sus mercancías habían perdido mucho tiempo. Estaba claro que toda la gente como Alex protestaría por ello.Tardó quince minutos en llegar a casa, pero cuando llegó estaba exhausto y se quedó sentado delante de la puerta. Le dolía mucho el estomago, a parte del pie, y la cabeza le ardía. Se quitó los zapatos y se empezó a mirar el tobillo que aparte de estar rojísimo estaba multicolor y súper hinchado. Llamó al timbre aquello tenía que verlo su madre porque seguramente había empeorado algo.Cuando la puerta se abrió Alex estaba empezando a marearse, no le gustaban nada las heridas y ese pie parecía que lo acababan de triturar. -Hola A…- empezó su madre, pero se calló cuando vio aquel pie tan colorido-. ¡Jose, ven!- dijo ella en voz alta, seguramente su marido estaría en la habitación.Cuando Jose bajó metió a Alex dentro de casa e intentaron curarle eso como pudieron. Le pusieron hielo y le dieron alguna que otra medicina para calmar el dolor. -¿Qué te ha pasado?- preguntó Jose al cabo de un rato.-Nada, he ido al orfanato y como tenía prisa he tenido que correr varias veces- dijo Alex-. Encima como no me acordé de que todavía tenía mal el tobillo pues no me corte un pelo a la hora de acelerar. Pero luego me empezó a doler y la vuelta a sido horrible.-Sí, supongo que ha tenido que ser muy doloroso- dijo Bego-. Porque este tobillo está horrible. Será mejor que llamemos al médico.-No, mejor vallamos nosotros a urgencias- dijo Jose y Bego asintió.Alex ya apenas hacía caso a lo que pasaba a su alrededor porque estaba tan mareado que se le nublaban los ojos. Lo último que notó antes de quedarse dormido fue una aguja que se clavaba en su piel metiéndole unos liquidos.


Nota de autor:
Espero que os haya gustado el capítulo. Por favor si estáis desde el ordenado botarme en hispa-bloggers (Desde el botoncito ese azul de arriba a la derecha) Por favor es muy importante. Dudas, sugerencias… A mi Twitter @SweetieAuryner1 junto a #MásQueHéroes. Siempre son importantes vuestros comentarios, no lo olvidéis. Un beso y hasta la próxima.