Castigos , retiradas de privilegios y consecuencias lógicas.

Por Anaperezllinares

Estos días, en varios blogs amigos, se ha tratado el tema de los castigos y de la retirada de privilegios.
De momento, jamás nos hemos enfrentado a ninguna situación que, bajo nuestro punto de vista, requiera tomar medidas, pero, al hilo de los posts en otros blogs, me he puesto a pensar un poquito más en ello, porque creo que es algo que me conviene tener claro para, llegado el momento, poder afrontarlo con seguridad.
Yo no creo que ni los castigos ni las retiradas de privilegios eduquen. 
Con los castigos, nos situamos por encima de nuestros hijos, asumimos el poder. El castigo tiene como objetivo hacer sentir culpable al pequeño por el acto inadecuado que acaba de cometer, con el fin de que no lo repita, pero no le enseña. 
Yo creo que de lo que se trata es de que nuestros hijos aprendan a discernir por ellos mismos lo que deben hacer y lo que no y esto es algo que no se consigue con el castigo ya que, una vez cumplido, nuestros hijos sienten que ya han "pagado" por su acción y ponen el contador a cero. Además, lo que aprenden rápidamente es que, para evitar castigos posteriores, hay determinadas acciones que siempre deben realizar a espaldas de sus papas ya que, si no los ven, no serán castigados. 
La retirada de privilegios no tiene las mismas connotaciones autoritarias, pero sigue otorgándonos el poder, situándonos por encima y además es arbitraria, lo que hace difícil el aprendizaje. Me explico: Si mi niño pega a otro niño y, en consecuencia, le retiro el privilegio de ver determinados dibujitos, por ejemplo, no hay lógica aparente entre la causa y el efecto y, de la misma manera que el castigo, al ser algo que le viene de fuera, no le anima a implicarse y a reflexionar, sino que le enseña que son otros quienes juzgan y deciden por el.
Por eso creo que voy a optar por un tercer planteamiento, que es el de las consecuencias lógicas. Os explico un poco a que me refiero:
Si David pega a un niño, en primer lugar le haré saber que no debe hacerlo y le explicaré los motivos. A continuación, si la situación se repite, le diré que, como está haciendo daño a otro niño y eso es algo inadmisible, vamos a tener que irnos del parque con el fin de que no lo vuelva a repetir.
Si David, tras ser avisado de que en Enero no puede meter el brazo en la fuente porque puede enfriarse, lo hace, lo que haré es decirle que como hace frío y no podemos estar en el parque mojados, nos tenemos que volver a casa.
No sé si con los ejemplos he sido capaz de explicar a lo que me refiero...Mi intención es que poquito a poco se vaya responsabilizando de sus actos, siendo consciente de que sus decisiones tienen consecuencias, que no son arbitrarias sino que se atienen a una lógica.
Supongo que al principio no entenderá mucho y, a sus ojos, será mas o menos lo mismo que un castigo, pero creo que con el tiempo se dará cuenta de que no es así. Y para conseguirlo, lo primero que debo hacer es no mostrar una actitud autoritaria ni enfadada.
No es fácil, pero estoy convencida de que nos puede ir muy bien y que, a diferencia de los castigos, en lugar de tratar que mi hijo se sienta culpable y pague por sus actos, le estaré animando a que valore las situaciones, piense en las consecuencias que estas tienen y tome una decisión al respecto. 
Claro está que para que esto sea así las consecuencias tienen que ser las lógicas del acto realizado, no las que nosotras decidamos...si se moja la manga y como consecuencia se queda sin chocolate, estamos en las mismas de antes, en cambio, si en verano se moja la manga, no pasa nada, pero si se la moja en invierno, nos vamos a casa porque con el frío no se puede estar en la calle mojado.
No se si me he explicado con claridad, porque es un tema al que aun tengo que darle muchas vueltas y empezar a ponerlo en práctica. Supongo que dentro de unos meses, conforme vaya enfrentándome a situaciones, tendré las ideas algo más claras.