Cena japonesa con receta fallida

Por Dietadepanda @dietadepanda
¡Pero qué ganas de volver a escribir tenía! Aunque por todo lo que me prodigo no lo parezca, es algo que me encanta hacer. Hace tiempo que unos amigos habían descubierto la tienda Tokyo-Ya en Madrid, pero no habían tenido tiempo para acercarse y aprovechando las vacaciones, pues decidimos hacer excursión a comprar y luego cena.

Cada uno de los 4 estuvimos mirando recetillas más o menos japonesas y sencillas de hacer. Finalmente nuestro menú consistió en ensalada de pepino, onigiris, pollo teriyaki, soba de sobre y un intento de tempura de helado de postre.
He de reconocer que nunca se me ha dado bien lo de freír cosas y este fue un caso claro, pero os voy a ahorrar el momento de vergüenza ajena y no pondré el resultado final, solo diré que el helado se frió pero bien. De todos modos, os cuento la receta porque seguro que sois más habilidosos que yo con el aceite hirviendo.
Ingredientes:
Un bote de helado (el que te de más rabia, igual si es la primera vez mejor que no sea amarillento, porque se puede confundir con el rebozado crudo y que no te des cuenta de si está derritiéndose el helado o es que la masa está tardando en hacerse; me han dicho que a alguna gente le pasa)
Una taza/vaso-de-nocilla de harina normal (nada de pijadas, que no hace falta según parece).
Una taza/vaso-de-nocilla de agua muy fría.
Un huevo.
Una pizca de levadura química.
Un chorrete de esencia de vainilla (es opcional, pero lo de cierta gracia, que si no es un poco soso).
Mucho aceite para freír.

Ingredientes, incluido ese helado de vainilla de tono amarillento, como la pasta para rebozar.


Preparación:
1. Haz unas bonitas y muy redondas bolas de helado y mételas al congelador un mínimo de 2 horas. La idea es que estén lo más congeladas posible y al freír se haga la masa antes de que se derrita el helado y haya fugas. Yo las envolví en film transparente para poder darles forma y metí cada una en un cuenquito pequeño con el fondo redondo (en la foto), pero no es necesario.

2. Mezcla en un bol la harina y la levadura. Por otro lado, bate ligeramente el huevo y mézclalo con el agua fría y el extracto de vainilla.
3. Junta las dos mezclas, que quede más o menos uniforme. Esto lo puedes hacer en un bol metido en hielo, es muy importante que esté frío todo el proceso.
4. Pon un cazo con el aceite a fuego fuerte, vamos, como para freír. Cuándo esté listo, saca el helado, rebózalo uniformemente en la pasta y ¡a freír! Ah, saca las bolas según las vayas a freír para que estén lo más frías posible al entrar en el aceite hirviendo.
5. Teoricamente en unos 30 segundos estará listo y te lo podrás comer, pero de esto no puedo decir nada porque no lo conseguí, aunque he de decir que lo que salió del aceite nos lo comimos igual cuándo se enfrió un poco y no estaba mal.
Y ya nos diréis qué tal si conseguís que os salga.