Chicos malos… ¡Un poquito de por favor!

Publicado el 12 noviembre 2014 por Águeda Lorena García González @aguedlgg

Yo es que no sé si soy tonta (creo que no lo soy, pese a llevar mechas rubias) o si es el mundo masculino conspira para que me encuentre sólo a gilipollas por cada sitio que paso.

Y para colmo, no tengo idea de porqué (deberían hacer algún tipo de estudio antropológico) casi todas las mujeres tenemos algún “fallo de programación neuronal” en la corteza cerebral cuando de elegir hombres se trata y es que fallamos más que “una escopeta de feria” o una baraja trucada.

Somos como esas ratitas presumidas de laboratorio a las que los científicos vacilan lo que les da la gana y más, con el método: “ensayo y error” y es que nosotras o somos menos listas o tenemos menos capacidad de reacción y necesitamos de una descarga eléctrica más elevada.

Y es que las ratitas, aprenden a golpe de descarga, pero nosotras que hemos sufrido los cuernos, las mentiras, los engaños y todas sus chorradas (que hay más excusas baratas en un hombre, que tornillos en una ferretería) nosotras no aprenderíamos a esquivar a esta clase de tíos, ni aún con una descarga que fundiese los plomos de toda la Gran Vía Madrileña….¡Que no, que nos va la marcha o yo no me lo explico!

Nos atraen los “malotes” por alguna causa desconocida de la madre naturaleza. Lloramos por sus crueldades pero a los 10 minutos les enviamos un mensaje (¿no se habrá cabreado el chaval? Uy…le voy a decir algo, por si acaso, que sepa que sigo aquí…babeando).

Con el tiempo te acostumbras a que ocurran ciertas cosas y parece que ya no tienen importancia en sí mismas porque son “el pan nuestro de cada día”, el que no te ignora después de un polvo lo hace después de dos y estoy convencida de que eso no es culpa nuestra… son así por naturaleza.

Y si no te ha ignorado después del sexo, no será porque le gustes y quiera comprarse un “pisito” contigo (que sí, que puede que alguien entre un billón encuentre el amor verdadero) posiblemente será porque sabe que estás pillada y te tiene cuando quiera y guste y es que tener guardadito “un polvo fácil” en la recámara nunca viene mal.

No somos idiotas aunque ellos crean que nos engañan  porque no nos molestamos ni en decir nada: Si él deja de escribir o que te ignora ¿qué le vas a decir? NADA, pues tú tan digna, coges tu cabreo y te callas. ¡No vas a darle la satisfacción al chaval de que te vea afectada! ¡Ante todo dignidad! (Pero te jode, claro que te jode que te haya tomado y usado para nada).

Nosotras siempre acabamos enganchadas a “gilipollas natos.” Es como si necesitásemos de alguna forma que “nos den caña” ¿rosas y cenas románticas y mensajes ñoños? No, caña… (para que luego digan que somos  unas estrechas y no nos va el masoquismo).

Y con esto me refiero al típico que el tío te hace sentir en constante “movimiento de tonteo” que te mantiene con la duda de si “¿lo estarás haciendo bien?”, te regala una frase bonita a la vez que se tira dos horas sin contestar….y que nos tiene siempre en la cuerda floja pendientes de lo que pueda sentir por nosotras (no vaya a ser que se aburra pronto de lo que podemos ofrecerle). Y tú ahí en tensión permanente pensando si escribirá o no escribirá, si volverás a verle o si pasará de ti en cuanto encuentre a otra.

 Ellos son de “otra pasta” en cuanto tú te pillas…se les hincha la vena “cabrona” y es que no lo pueden evitar…¡Tienen que salir pitando! ¡Ni que perdiesen el tren de cercanías! Joer que prisas… 

¿Qué les pasa a los hombres? O ¿qué leches nos ocurre a nosotras? ¿Porqué no nos atraen los niños buenos que sabemos que nos cuidarán como nos merecemos? No, esa clase de hombres son “de los que le gustan a las abuelas”. Porque son majos, atentos, educados, lo hacen todo bien y por encima te respetan…

Y como todo no lo podían tener, pues les falta un pequeño detalle, es pequeño pero a la vez indispensable….y es que sin él, es imposible que una relación avance: La química del amor y su secreto indescifrable (por mucho que personas como Punset quieran encontrar la clave).

La química del amor (título de una novela francesa que os recomiendo) es el elemento indispensable que hace que salten chispas y te quemes con la llama…y ¿porqué esa llama la prenden sólo los más chulos y gañanes macarras? Pues debe ser que a nosotras alguna neuronita nos falla…. porque ¡Si te dan a elegir entre tres tíos…acabas con el más capullo de todos seguro seguro!

Pues ni idea chicas, ni la más remota idea… yo no sé si fue la ingesta masiva de “colacao” a cucharadas (¿a que lo habéis probado?) durante la más tierna infancia, si fueron las telenovelas de “rodrigofedericorobertocarlos” o si la culpa la tienen los libros de “Corín Tellado” (para que después vayan rajando de las 50 Sombras de Grey…. Amos no jodas) pero me atrevo a pensar que siempre queremos lo que no podemos tener, la conquista de lo imposible aún sabiendo que corres el riesgo de pillarte, de que te traicione, de que juegue a 4 bandas (más bandas que una mesa de billar) o de que simplemente te utilice para pasar un buen rato…

Algún elemento químico tienen que nos atraen los malotes como abejas a la miel o en algunos casos lamentablemente “como moscas a la mier…da.”.

 Nota: Hoy estoy bastante cabreada con el sexo masculino… porque telita….lo que os gusta ir dejando víctimas  a vuestras espaldas… que no hay uno que no la líe cada fin de semana! A ver chicos ¡Un poquito de por favor!