Esto debe estar reflejado en nuestra praxis educativa, en nuestras estrategias pedagógicas y en nuestra metodología.
En este sentido, Ruben R. Puentedura, señala, en Nuevas perspectivas sobre SAMR y el EdTech Quintet, como la visualización que nos permite y facilita la tecnología, hace posible crear puentes entre esa capacidad de abstracción en construcción de los alumnos y su comprensión real, acercando y haciendo más tangibles los conceptos abstractos y potenciando su desarrollo.
Por paradójico que puede parecer, la tecnología puede hacer posible que nos emocionemos con la ciencia. Sin emoción, no hay aprendizaje que valga.
La educación, la Ciencia en la educación, no puede permanecer al margen del uso de la tecnología. El uso de la tecnología en educación, no debería de ser, en este momento, una opción, sino un imperativo.