Cientifica de Saturno

Publicado el 11 diciembre 2024 por Hugonote @Casagrande_Jose

Después de varios siglos de soledad en Mimas (la luna más pequeña de Saturno), Zaida comenzaba a irritarse a causa de su propia ignorancia. No sabía porque al morir, se convirtió en un horrendo fantasma. Se preguntaba si eso era una característica exclusiva de los humanos o si solo le había ocurrido a ella. En más de una ocasión, pensó en la posibilidad de que alguno de los tantos personajes capaces del viaje transdimensional, llegara accidentalmente a aquella luna desolada. Si eso sucediera, podría realizar ciertos experimentos y llevar a cabo investigaciones científicas sobre la muerte.

Le intrigaba descubrir si lo que se volvía fantasma era una conciencia independiente al cerebro o si, en realidad, existía un alma o espíritu asociado al cuerpo humano desde algún plano existencial inaccesible. Zaida soñaba con la llegada de alguien, a quien recibiría con amabilidad. Quizás, al principio, le invitaría a una taza de té, conversaría alegremente y luego revelaría que ella también podía viajar entre realidades. Incluso podría jactarse de su habilidad para cambiar de forma a voluntad.

En su mente, se veía transformándose en un adorable gatito. Esperaba que el visitante se encariñara con la pequeña criatura y la alzara para acariciarla. Entonces, Zaida-Gata le arañaría la cara... o al menos eso creería la víctima. En realidad, no se convertiría en ningún animal: sería una ilusión mental diseñada para ocultar su verdadera intención. El "arañazo" sería una herida profunda en la cara infligida con su arma favorita: un punzón de picahielos, un instrumento mágico, forjado con maldiciones y encantamientos oscuros de los Nigromantes del Norte de Aragca, con el propósito siniestro de abrir un canal en el cuerpo de cualquier criatura viviente, permitiendo que escaparan la esencia mística y los fluidos sobrenaturales. Nadie podía sobrevivir al "arañazo" más de tres minutos.

Zaida se imaginaba contemplando a su víctima mientras sucumbía lentamente, la vitalidad escurriéndosele. En su mente, se veía abrazándola dulcemente, susurrando canciones mientras agonizaba. Quizás incluso perforaría repetidamente con una acción de "mete-saca" el punzón, en la base del cráneo para acelerar el proceso. Finalmente, cuando el cuerpo quedara sin vida, se quedaría mirando, expectante, para ver si un fantasma emergía de los restos. Quería salir de su ignorancia, a cualquier costo.

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Relato para participar en la convocatoria de los Jueveros, a cargo esta semana de Marcos Planet: Tema Bendita Ignorancia. Ver detalles del reto y otras participaciones en este enlace