Revista Belleza

Cirugía estética tras la reducción de estómago, más necesidad que vanidad?

Por Taly @TalyTendencias
Perder muchos kilos en tiempo record puede producir graves desajustes metabólicos, efecto rebote y descolgamiento severo de la piel

CIRUGÍA ESTÉTICA TRAS LA REDUCCIÓN DE ESTÓMAGO, MÁS NECESIDAD QUE VANIDAD 

Abdominoplastia, body lift y lifting de brazos y piernas, lo más demandado tras la cirugía bariátrica, según el cirujano plástico de Clínicas Dorsia Jodir Mir

Que estar delgado corresponde a un estado de felicidad idílico parece haberse convertido en una de las verdades absolutas de nuestro tiempo. La moda y las tendencias lo imponen y las organizaciones sanitarias internacionales lo aconsejan.

En el primero de los casos, ya se sabe, las gustos de cambian y siempre dependen de criterios subjetivos, en el segundo la realidad sociosanitaria no ha lugar a otras directrices.

Las cifras no pueden ser más reveladoras: se calcula que 641 millones de personas en todo el mundo son obesas y que esta tendencia aumentará progresivamente hasta aglutinar en 2015 a la quinta parte de los habitantes del planeta.

En nuestro país, el segundo en Europa, tras Reino Unido, en esta enfermedad moderna ,según también datos de la prestigiosa revista científica The Lancet, se identifica al 30% de los españoles como obesos o con sobrepeso.

Puestos a concretar, y siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, las estadísticas abarcan a todos aquellos individuos que presentan un índice de masa corporal superior a 25, en el caso del sobrepeso, y por encima de 30, en el caso de la obesidad. Recordemos que el índice de masa corporal se obtiene dividiendo el peso por el cuadrado de la talla en metros.

Eso en números. En letras significa, según la propia OMS, “una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud”. Afecta a indicadores básicos del bienestar orgánico como el azúcar, el colesterol, los triglicéridos, entre otros, y puede producir episodios cardiovasculares severos. Tanto es así que, de vuelta de nuevo a las estadísticas, se calcula que cada año mueren 2,8 millones de personas a causa de la epidemia.

En este contexto en el que no paran de confluir voces de alarma y de aparecer nuevos estudios, la cirugía bariátrica parece imponerse como la alternativa más eficaz para erradicar la epidemia. Hablamos de cirugías de reducción de estómago, balón gástrico o balón ajustable.

Según explican desde Clínicas Dorsia, se trata de intervenciones quirúrgicas que no pueden contemplarse como un tratamiento individual, sino como parte fundamental de un proceso global, que contempla un seguimiento completo del paciente. Por eso, explican desde la dirección de los centros, se abarca no sólo el pre y post operatorio, sino, por supuesto, la posterior re-educación alimenticia, el diseño de un plan de ejercicio personalizado y, por último, pero no menos importante, una propuesta estética si el paciente así lo desea.

No se trata esta última de una cuestión baladí. Según explica desde Barcelona el cirujano estético Jordi Mir, la pérdida fulgurante de peso, de manera no controlada conlleva un cambio radical, es cierto, pero no feliz para muchas personas . Si no se supervisa y controla por profesionales especializados, apunta, adelgazar muy rápido puede conllevar desajustes en el metabolismo que impliquen severos riesgos para la salud.

Además, añade, las dietas exprés pueden producir el temido efecto rebote ( recuperar más peso del perdido) y un descolgamiento severo de la piel. En cualquiera de ambos supuestos, el supuesto estado de felicidad asociado a la delgadez acaba reducido a un nuevo episodio de tristeza, a veces depresión, por lo inesperado. 

Por lo tanto, si exceptuamos casos en los que los

indicadores de salud son tan malos que se necesita un pérdida de peso urgentísima, lo mejor es dedicar a adelgazar el tiempo necesario.

La cirugía bariátrica establece pasos y pautas y, el plan de hábitos de vida que la acompañan establecidos en Minerva, la Unidad de Nutrición y Obesidad de Dorsia, incluye el retoque estético una vez transcurridos doce meses desde la intervención.

Doce meses o, puntualiza el doctor Mir, haber logrado el peso deseado y ser capaz de mantenerlo. Lo importante “ es obviar el aspecto en primera instancia”. Se trata de seguir el consejo del especialista y no escuchar otras consideraciones.

Las zonas más intervenidas en cirugía estética, tras una reducción de estómago u operación similar son el abdomen y la zona baja de la espalda, la cara interna de los muslos y la de los brazos. Además, añade el experto, “ este tipo de intervenciones pueden generar un pérdida de los tejidos blandos faciales, con descolgamiento de los tercios medio e inferior”

Por lo tanto, se solicitan abdominoplastias, lifting de brazos y muslos y body lift, un tratamiento completo de cirugía de contorno corporal destinada a la reducción de los excesos sobrantes de piel y a recuperar el tono y elasticidad de la misma.

Además, los avances imparables de la medicina estética complementan y enriquecen al bisturí en todos los cambios estéticos: : “la mesoterapia, los drenajes linfáticos y la cavitación por ejemplo constituyen herramientas muy útiles para dar más tonicidad y uniformidad a la piel, consiguiendo una mejor retracción (adaptación) de los tejidos a su nuevo lugar.”

El grado de satisfacción de los pacientes en torno a estas intervenciones, según la experiencia del experto, es altísimo, tanto en cirugía como en medicina estética, pese a lo cual, se lamenta, son pocos los centros públicos que reconocen la importancia de su contribución asociados a la cirugía bariátrica . Al limitarse en ocasiones los recursos, se lamenta, estas patologías son las primeras que sufren los recortes.

Nada que ver con la consideración que el tandem estética-bariátrica recibe en Estados Unidos. Cuenta el doctor Mir que un paciente que apoya su pérdida de peso en un cambio estético cambia de tal forma que este tipo de intervenciones se consideran “como un “major life event” es decir, uno de los días más importantes en tu vida. Es ganar en calidad de vida y, sobre todo, en salud.”

Jordi Mir es Cirujano Plástico, Estético y Reparador en Clínicas Dorsia.

El Dr. Jordi Mir Batlle es especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora, vía MIR, por el Ministerio de Educación y Ciencia; formado en el prestigioso Complejo Hospitalario de Navarra. Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Navarra en 1997.

Es cirujano plástico del Hospital CIMA en Barcelona, cirujano plástico de Clínica Dorsia Barcelona, director médico de Clínica Dorsia Tarragona, cirujano plástico del Hospital Viamed Monegal, y dirige el Servicio de Cirugía Plástica del Centro Médico GEMA (Gabinete de Especialidades Médicas Asociadas) en Mataró.

Ha prestado servicio en centros tan reconocidos como: Centro Médico Teknon (Barcelona), Mercy Hospital (Iowa City, USA), Complejo Hospitalario de Navarra - Hospital Virgen del Camino (Pamplona), Hospital 12 de Octubre (Madrid), Hospital Vall d’ Hebron (Barcelona) y Hospital General Yagüe (Burgos).

Ha participado en numerosos congresos, ponencias y publicaciones.

El Dr. Jordi Mir es miembro numerario de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE), de la Societat Catalana de Cirurgia Plástica, Reparadora i Estètica (SCCPRE), y de la Sociedad Vasco Navarra Riojana Aragonesa de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora (SVNRA).

 Es socio colaborador de Médicos Sin Fronteras.


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